Some performances make Beethoven’s “Moonlight Sonata” feel like something you don’t just hear, but experience in the silence itself. In Igor Levit’s hands, every note seems to slow down, linger, and leave behind a haunting stillness.
PM Netanyahu: "La historia del pueblo judío se remonta a más de 3.000 años.
A lo largo de los siglos, las tiranías que intentaron destruirnos fracasaron una y otra vez. Y, si Dios quiere, seguirán fracasando."
“Artists learn to listen to that inner voice, and have the courage to follow” - Menahem Pressler
At 92, Menahem Pressler still sits at the piano and lets Chopin tell his story through every key.
🧠🔬 #InvestigaciónEnNeuropediatría | Crisis febriles y epilepsia
En la mayoría de los casos una crisis febril no significa que el niño vaya a desarrollar epilepsia. Compartimos esta revisión elaborada por Aránzazu Hernández (@senep_es) .
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Hay conexiones que aparecen
una sola vez en la vida.
No porque duren para siempre,
sino porque con nadie más
te vuelvas a sentir igual.
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💜 SEMANA DE LA EPILEPSIA | VIVOS DE INSTAGRAM
La próxima semana nos encontramos en Instagram para compartir, aprender y conversar sobre epilepsia. 🧠
📅 Del lunes 7 al viernes 11 de septiembre
🕕 De 18:00 a 20:15 h
"Conscientemente o no, estamos en una búsqueda de respuestas, tratando de aprender las lecciones de la vida. Luchamos con el miedo y la culpa. Buscamos significado, amor y poder. Tratamos de entender el miedo, la pérdida y el tiempo".
Elisabeth Kubler-Ross
En adultos, diferenciar autismo y TLP puede generar dudas entre clínicos experimentados y recién egresados, especialmente en mujeres. Un estudio reciente identificó diferencias que podrían orientar mejor el diagnóstico diferencial.
El trabajo comparó a 102 personas: 51 con diagnóstico de autismo y 51 con diagnóstico de trastorno límite de la personalidad (TLP). Todas eran mujeres o personas asignadas mujeres al nacer, y los investigadores seleccionaron participantes con pocos o solo rasgos subclínicos del diagnóstico contrario.
Este detalle metodológico importa. Una parte del problema clínico es que ambas condiciones pueden presentar dificultades emocionales, sociales y de identidad. Si se comparan grupos con alta comorbilidad o con diagnósticos cruzados no reconocidos, las diferencias pueden diluirse.
Entre las personas autistas destacaron especialmente las diferencias en procesamiento sensorial.
La puntuación media en el Glasgow Sensory Questionnaire fue de 116.5 en el grupo autista frente a 89.9 en el grupo con TLP, con un tamaño del efecto grande: d=1.19.
También fueron más pronunciadas en autismo las dificultades de cognición social, la preferencia por la invariabilidad, los comportamientos motores repetitivos y el camuflaje social.
El camuflaje se refiere a las estrategias utilizadas para compensar u ocultar características autistas durante la interacción social. En este estudio también mostró una diferencia amplia entre grupos, con puntuaciones mayores en las personas autistas.
En el grupo con TLP aparecía otro perfil.
La mayor diferencia de todo el estudio fue la alteración de la identidad: puntuación media de 110.7 en TLP frente a 80.2 en autismo, con d=−1.36.
También fueron mucho más intensos el malestar intolerable al estar solo, las dificultades para controlar impulsos durante estados emocionales intensos, las dificultades para acceder a estrategias de regulación emocional y la reactividad emocional.
Por ejemplo, en dificultades de control de impulsos durante el malestar emocional, las medias fueron 17.8 en TLP y 11.1 en autismo, con un tamaño del efecto de d=−1.33.
Las personas autistas reportaron una mayor necesidad de retirarse y pasar tiempo a solas. Las personas con TLP reportaron mayores dificultades para tolerar y afrontar ese tiempo a solas.
Otro dato interesante fue la regulación emocional.
Los autores esperaban que la reactividad emocional, la disregulación emocional y la alteración de la identidad fueran similares entre ambos grupos. Los resultados mostraron que estas dificultades fueron significativamente más intensas en el grupo con TLP.
Una dimensión sí fue prácticamente equivalente: la falta de claridad emocional, es decir, la dificultad para identificar o comprender con claridad lo que uno está sintiendo.
Cuando los investigadores combinaron varias características, cinco variables ofrecieron la mejor discriminación estadística entre los dos grupos: cognición social, camuflaje social, alteración de la identidad, control de impulsos y capacidad para afrontar el estar solo.
Ese modelo clasificó correctamente al 95.1% de los participantes, con un área bajo la curva de 0.98.
Las limitaciones son importantes.
El estudio fue transversal, utilizó cuestionarios de autorreporte y contó con solo 51 participantes por grupo. La presencia o ausencia de ambos diagnósticos se apoyó parcialmente en instrumentos de cribado y autorreporte, en lugar de entrevistas diagnósticas estructuradas para establecer ambos diagnósticos en cada participante.
Además, la muestra tenía poca diversidad étnica y un nivel educativo relativamente alto. Los propios autores señalan que excluir a personas con puntuaciones elevadas del diagnóstico contrario pudo hacer que los dos grupos resultaran más diferentes entre sí que las poblaciones clínicas reales.
También quedaron fuera algunas áreas potencialmente importantes para el diagnóstico diferencial, como los intereses intensos y la comunicación no verbal en autismo, o el vacío, la idealización/devaluación y la disociación en TLP.
Muchas características parecen existir de manera transdiagnóstica.
Al comparar sus resultados de forma exploratoria con muestras de población general publicadas previamente, los autores observaron que las personas autistas podían presentar más dificultades relacionadas habitualmente con TLP que la población general, y que las personas con TLP podían presentar más características asociadas al autismo que la población general.
Por eso, la intensidad, el patrón y el contexto clínico de cada característica pueden aportar más información que su simple presencia.
¿Qué opinan?
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Me gusta creer que todos tenemos un ángel. De esos que aparecen en los cuadros con las alas perfectamente dibujadas,
y también de esos más silenciosos,
que llegan sin anunciarse
y se quedan a vivir en alguna esquina de nuestra alma.
A veces tiene la voz de una persona, otras veces aparecen en una llamada inesperada, en un abrazo que llega justo a tiempo, en alguien que nos mira como si todavía fuéramos capaces de salvarnos.
Quizá los ángeles no vienen a evitar nuestras heridas, sino a sentarse junto a ellas para que no tengamos que atravesarlas solos.
Quizá vienen a ser esa presencia que apareció en el momento preciso, esa mano que nos sostuvo, esa palabra que devolvió un poco de luz cuando no podíamos ver.
Me gusta creer que todos tenemos un ángel, que se nos sienta cerca
justo cuando estábamos
a punto de rendirnos. Y por eso, este Ángel es para ti. ⭐️💫