“Dicen que donde pone el ojo pone la bala, y donde pone el alma pone la desgracia. Nadie la ha visto llorar jamás, ni temblar ante hombre alguno. En sus ojos arde una voluntad oscura que somete voluntades y arrastra destinos.” Doña Bárbara
Qué ganas de abrazarte, mamá.
Llora un país entero,
sin acuerdo,
para bien o para mal.
Desde lejos dicen terrorismo,
dicen persecución,
fábulas para otras conciencias.
Aquí no creemos en cuentos.
No son solo lágrimas:
es petróleo,
y un pueblo
aprendiendo a levantarse.
Lágrimas densas, oscuras.
Petróleo cayendo de los ojos de la tierra.
¿Cómo vivir bajo un yugo
que enseña a tener miedo?
Tristeza y angustia entran con botas,
con violencia extranjera.
Luego algo se quiebra.
Tal vez júbilo.
Tal vez esperanza.
Un dictador cae.