Cuidado con esperar que la vida sea justa para sentirte en paz con ella. La justicia es un ideal humano, no una ley del universo. Aceptar esto no te vuelve cínico, te libera de la frustración constante de exigirle a la realidad algo que nunca prometió.
Hay una diferencia entre observar tus pensamientos y creerte todo lo que piensan. No cada idea que cruza tu mente merece convertirse en una verdad absoluta sobre tu vida. Aprende a cuestionar antes de obedecer automáticamente a cada pensamiento negativo.