Ella no lo sabe, pero es la voz detrás de cada letra, emoción y cicatriz que pongo aquí, su presencia se cuela entre líneas y todo lo que escribo tiene un pedazo de su ser
“Cuántas veces le pedí a Dios que te regalara paz cuando yo no podía dártela.
Cuántas veces le rogué que cuidara tus sueños mientras yo aprendía a vivir con la distancia. Porque amar no siempre consiste en quedarse,a veces consiste en arrodillarse”