Y así se despidió Lucas Vázquez del Santiago Bernabéu al ser sustituido. Con su mano tocando el escudo que defendió por 18 años y llorando por todo lo que logró conseguir. Un jugador que siempre entendió a la perfección lo que significa llevar esta camiseta. Nunca se quejó, aceptó su rol y siempre cumplió, tanto dentro del campo como fuera de el. Nunca olvidaremos aquella tanda de penales ante Atlético de Madrid y Manchester City. Eres simplemente historia del Real Madrid.
¡HASTA SIEMPRE, LUQUITAS! 🥹🤍