#TalDiaComoHoy de 1492: se presenta a la reina Isabel I de Castilla la primera Gramática de la lengua castellana, obra de Antonio de Nebrija. Constituye el primer estudio sobre la lengua castellana y sobre una lengua romance.
No podemos considerar la #IA como moralmente neutra. En realidad, todo artefacto técnico lleva consigo decisiones y prioridades: lo que mide, lo que ignora, lo que optimiza y el modo en que clasifica personas y situaciones. El discernimiento ético no se puede limitar a preguntarse si usamos un determinado sistema para un fin bueno o malo, sino que debe interrogarse también sobre el modo en el que está diseñado y qué idea de persona y de sociedad queda inscrita en los datos y en los modelos que lo guían. #MagnificaHumanitas
🔥 Croix en tête, chapelet à la main et chants aux lèvres : vers Notre-Dame !
⛪ Nous témoignons, sans honte de notre foi et de notre amour pour l’Église et pour nos patries chrétiennes.
#NDC2026
"Le démon se réjouit de voir la tristesse dans le cœur des Chrétiens, parce qu'il lui est alors facile, ou de les jeter dans l'accablement et dans le désespoir, ou de les faire tourner du côté des plaisirs du monde."
Saint François d'Assise
Es muy fácil luchar por la “humanidad” cuando ésta es un concepto abstracto; lo difícil es amar y sacrificarse por el hombre concreto. Por esta razón, don Miguel de Unamuno sentenció lo siguiente:
«“Homo sum; nihil humani a me alienum puto” [soy hombre: nada de lo humano considero ajeno], dijo el cómico latino. Y yo diría, más bien, “nullum hominem a me alienum puto”; soy hombre, a ningún otro hombre estimo extraño. Porque el adjetivo “humanus” me es tan sospechoso como su sustantivo abstracto “humanitas”, la humanidad. Ni lo humano ni la humanidad, ni el adjetivo simple, ni el adjetivo sustantivado, sino el sustantivo concreto: el hombre. El hombre de carne y hueso, el que nace, el que sufre y muere —sobre todo muere—, el que come y bebe, y juega y duerme, y piensa y quiere, el hombre que se ve y a quien se oye, el hermano, el verdadero hermano» (Inicio del ensayo “Del sentimiento trágico de la vida”).
Aunque don Miguel se muestra heterodoxo en otros pasajes, en éste considero que supo captar el verdadero significado del “prójimo”, el más real, pero a veces también el más duro y áspero, a saber, el “prójimo concreto”.
When certain scientists decided, long before you were born, that life could form without an intelligent designer, they believed cells were extremely simple blobs of protoplasm. In reality, even the simplest living cells are unimaginably sophisticated. They're like tiny cities.
El católico hodierno vive agazapado y acomplejado, creyendo erróneamente que la oración y los sacramentos constituyen una especie de oasis irenista, a fin de huir de las vicisitudes del mundo.
Por el contrario, la vida mística y sacramental robustece el alma para la lucha. En efecto, como enseña san Pablo, la vida cristiana es milicia y combate. Por lo tanto, quien no sepa esto no ha entendido la misión de la Iglesia militante y terrenal.
Así lo explica el Catecismo romano (1566): «La Iglesia militante está integrada por todos los fieles que todavía viven en el mundo. Llámase así porque sus miembros deben aún sostener una dura y continua lucha contra los terribles enemigos espirituales: mundo, demonio y carne» (parte I, cap. IX, n. 2).
Por desgracia, la Iglesia actual está intoxicada por «beatos falsos» que no sólo se contentan en expresar sus bobaliconas opiniones pseudopiadosas, sino que se dedican en cuerpo y alma a debilitar el ánimo guerrero de los otros fieles. Dichos «beatos falsos» piensan que la pusilanimidad, la tibieza y la mediocridad son condiciones necesarias para acceder al Cielo; ¡insensatos!
En definitiva, hay que huir de estos sujetos abyectos, pues son peores que los demonios.
Woe to those who manipulate religion and the very name of God for their own military, economic, and political gain, dragging that which is sacred into darkness and filth. #ApostolicJourney#Cameroon https://t.co/bKteFZ3iWE
¿AMOR A LA CRUZ?
Huyan ustedes de los supuestos catolicismos «publicitados» que nos presentan exclusivamente la gloria de la resurrección de Cristo, negligiendo el amor a la cruz. Esta «adaptación», hecha principalmente para captar jóvenes y no tan jóvenes, esclavos del hedonismo, ofreciéndoles frívolamente el gozo sensible de artificiosas «experiencias religiosas», buscando el estado interior de sentirse bien con uno mismo, mediante un cálido ambiente religioso, a la vez que musical y festivo, no deja de ser una grave «deformación» de nuestra fe y de la mística cristiana.
La cruz, en realidad, es algo esencial y no accidental en la vida del cristiano. Posiblemente estamos demasiado acostumbrados a mirar un crucifijo, pero si, en vez de mirar la cruz con los ojos corporales, la contemplamos con los ojos del alma, nos percataremos del «tremendum» que supuso el Calvario y de la gravedad de la «exigencia» del Señor dirigida a nosotros: «El que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame» (Mt 16, 24).
En efecto, aquí no se trata de una «cruz material», pero sí de una «cruz moral». Decían los latinos, «per crucem ad lucem», o sea, «hacia la luz a través de la cruz»; no hay otro camino; he aquí la «esencia del cristianismo». Como podemos leer en la «Imitación de Cristo», en la cruz está la salud y la vida, pero también la defensa contra los enemigos. En este sentido, pues, la cruz se presenta como una especie de «arma espiritual», sin la cual la derrota del «combate místico» está asegurada.
Al respecto, no hace falta que busquemos ninguna cruz ajena a nuestra vida; el Señor nos dice que tomemos «la nuestra». Existe, de hecho, una «providencia de cruces»; Dios nos envía una a cada uno según nuestra capacidad, dado que Él no nos ofrece ninguna prueba que no podamos superar con la ayuda de su gracia. Esto conviene tenerlo en su debida cuenta a fin de no caer en la desesperanza y poder, así, soportar con paciencia y constancia los sufrimientos anejos a la presente existencia terrenal.
Por otro lado, conviene tener muy claro que el hecho de tomar la cruz «preexige» la «negación» de uno mismo, puesto que, por tendencia natural, el hombre huye de la cruz, como de cualquier sufrimiento. Por lo tanto, el seguimiento de Cristo es un «seguimiento crucificado», lo cual conlleva una suerte de «violencia» contra uno mismo, esto es, la «negación» de nuestra voluntad, la cual debe conformarse a la voluntad divina. Dios no nos engaña ni puede engañarnos: Él no nos libra de la cruz, sino que nos la proporciona, aunque dándonos también los auxilios debidos para que podamos soportar su peso, pues ella es la «escalera» que nos permite alcanzar el Cielo.
En definitiva, no se trata solamente de «tomar» la cruz, sino también de «abrazarla» y «amarla», pues, por medio de ella, se ve acrecentado nuestro amor, en el cual, por cierto, como bien dice san Juan de la Cruz, seremos juzgados al atardecer de nuestras vidas. Ciertamente, tenía toda la razón Salvaneschi cuando sentenciaba que «solamente el peso de la cruz mide nuestra verdadera grandeza».
Dr. Mn. Jaime Mercant Simó
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Imagen ilustrativa: «Cristo abrazado a la cruz» (El Greco, 1590).
Naissance au ciel de sainte Bathilde, reine des Francs, épouse de Clovis II, le 30 janvier 680. Elle fonda des hôpitaux, construisit des monastères et abolit l'esclavage.
La noche cae sobre #Segovia y la #nieve lo transforma todo. El Alcázar, en silencio, queda suspendido entre la bruma y el tiempo, como si custodiara historias que solo se escuchan cuando el frío apaga el ruido del día.
Hielo en la piedra, siglos de historia bajo un manto blanco.
13 janvier 533 : Rappel à Dieu de Saint Rémi, évêque de Reims, apôtre des Francs. Il baptisa SMTC Clovis le 25 décembre 496, acte fondateur de la France.
Ora Pro Nobis