Venezuela is a magnificent baseball country, rich with history, full of life, with a love and passion for the game that makes it better. Their players have been moved to tears with good reason. Baseball means everything to them. This means everything to them.
Hay eventos que funcionan como la primera grieta en un dique.
No es aún el colapso. Es una rotura en el sistema. Pero la física ya no perdona: la presión encuentra el camino, el agua comienza a filtrarse, y lo que sigue no es una cuestión de si, sino de cuándo.
Porque cuando la impunidad pierde su inmunidad, cuando el garante de las lealtades ya no puede garantizar nada, cuando el miedo que sostenía la estructura se vuelve miedo a la estructura misma, entonces las fisuras se multiplican más rápido que la capacidad de sellarlas.
Los que permanecían leales por conveniencia comienzan a calcular su salida. Los que obedecían por temor empiezan a temer más las consecuencias de la lealtad. Los que guardaban secretos comprenden que esos secretos son ahora su única moneda de cambio.
Y el dique no colapsa por la grieta inicial. Colapsa porque cada partícula de agua que escapa va abriendo cada vez un boquete más grande, hasta que la estructura entera descubre que estaba sostenida no por su fortaleza, sino por la ilusión compartida de que era inquebrantable.
Son procesos que ya no pueden revertirse, una vez iniciados, solo pueden completarse porque son entrópicos.
Lo que sigue es el diluvio.
Hay tres ingredientes que, combinados, convierten la procrastinación en un modo de vida sin que apenas te des cuenta. No aparecen de golpe. Se van colando poco a poco, hasta que posponer deja de ser algo puntual y se convierte en tu respuesta automática.
Cuando haces bien tu trabajo, cada día en que eres un buen padre, en cada libro leído, al usar tu razón y no tu estómago, en toda buena acción has derrotado al chavismo en tu propia vida.
Eventualmente, el jardín estará tan bien cuidado que ya no habrá lugar para tanto monte.
Ayer me preguntaban: ¿Cómo mantener la esperanza en Venezuela?
Y honestamente, siento que no hay una respuesta que funcione al unísono. Pero si de algo sirve, siempre he pensado que los pesimistas suenan inteligentes y se conforman con vender historias, mientras que los optimistas son quienes terminan dándole forma al mundo.
Durante años, los que tienen como fin mantener el control han hecho del manejo de las narrativas su arma más efectiva. Han convertido el desánimo en estrategia. A través de sus plataformas y "colaboradores" nos repiten sin cesar que la lucha es inútil, o que el cambio es imposible, o que debemos aceptar esta realidad y ser "pragmáticos", o que hay que pensar en una nueva estrategia para arrancar desde cero de nuevo.
Lo hacen porque saben que controlar el relato es tan importante como controlar cualquier otra cosa, y además es la manera más eficiente de indirectamente marcar la pauta y afectar el ánimo de las mayorías. Al final son unos pocos que más allá del monopolio de la fuerza, suficiente en sí mismo, carecen de más herramientas para sostenerse.
Pero si evitamos caer víctimas de las narrativas que quieren hacernos ver como evidentes, e intentamos ver esta situación de forma contraintuitiva, la profunda desazón que sentimos estos días tiene una razón: por primera vez en más de 25 años, hemos visto cristalizar un movimiento que genuinamente representa la voluntad de la mayoría de venezolanos a través de una líder con principios innegociables.
Yo trato de verlo así. Hace nada estar en esta coyuntura era una utopía y hay un avance. Créanme, esta desilusión que tenemos hoy tiene un punto positivo, y es que es directamente proporcional a la cercanía de ese futuro por el que aspiramos.
Y es que debemos recordar que un cuarto de siglo de deterioro sistemático no son poca cosa. Hay una generación entera de venezolanos que no ha conocido otra realidad que esta. El despropósito de lo que hemos vivido es tan profundo que muchos han normalizado lo inaceptable. Y ahí hay un gran problema, personas que entienden como única forma de subsistencia apoyar lo que nos ha ocurrido. Precisamente por eso, debemos manejar nuestras expectativas con madurez.
El verdadero cambio está ocurriendo ahora mismo, lejos de los reflectores. Basta con salir y hablar con la gente. Y lo mejor es que no son gestos heroicos ni acontecimientos dramáticos marcados en el calendario - son decisiones y actitudes diarias que, sumadas, tienen más impacto del que podemos medir. El no ser cómplice y conformarse, por ejemplo, es la mejor muestra.
Nos falta recorrer parte de este camino y los obstáculos son gigantes. Pero no caigamos en ese falso "realismo" que solo busca justificar que nos conformemos y nos adaptemos. Cada día que mantenemos firmes nuestros principios, cada vez que somos portavoces de los valores democráticos y de libertad, estamos construyendo el país que queremos.
Y me permito escribir estas líneas como un ciudadano más, como alguien a quien le duele Venezuela. Intento hacerlo sobre la base del respeto para aquel que no concuerde conmigo. No pertenezco a ningún partido político ni represento otra cosa que el anhelo compartido de millones de venezolanos que soñamos con construir un mejor futuro.
Una de las cosas que los lobby-analistas han distorsionado es que las sanciones se piden en una taquilla, pero la realidad es que son una reacción de la comunidad internacional a los desmanes de Maduro
Ahora el video es real O LA CARTERA AZUL ES UNA CLAVE PARA ALGO.
Hoy vi a un tipo fumar piedra en la calle, creo que voy a ir hasta donde estaba a pedirle.
Con el permiso de quien tomó esta foto, hago un comentario. Esta es la imagen de la Venezuela, no solo libre, sino de la Venezuela que se yergue al recuperar su Dignidad. @MariaCorinaYA no hay necesidad de más palabras. Todo el país contigo
Para quienes decían que @MariaCorinaYA había salido del país, que era irresponsable, que no saldría, que se quedaría cómoda en una embajada o que no iba a liderar la protesta.
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