Qué raro y valioso es encontrar a alguien con quien el interés sea mutuo. No todo sale bien siempre, pero a veces el verdadero regalo es coincidir y seguir aquí, en el presente.
Y al final, estas noches inesperadas terminan siendo una buena excusa para hacer una pausa, ordenar ideas y seguir adelante con un poco más de claridad.
Me levanté al baño y ya no pude volver a dormir. Después de mucho tiempo decidí escribir de nuevo.
Curioso cómo en el silencio de la madrugada uno termina encontrándose con pensamientos que el ruido del día no deja escuchar.
Y entre pensamientos, recuerdos y algunas nostalgias, entendí que la vida no siempre se trata de llegar rápido, sino de aprender mientras caminamos.
Hay heridas que sanan, personas que dejan huella y momentos que, aunque pasen los años, siguen viviendo dentro de nosotros.