Mi acción política
La semana pasada me visitó un senador de la República al que respeto. Se trata de uno de los congresistas con mayor credibilidad que hay. Hablamos sobre las elecciones. Me explicó que tal y como ve las cosas, si Iván Cepeda no gana en primera vuelta, la segunda será de trámite para él. Antes de irse me dijo que yo era un actor político, y que por esa razón me sugería anunciar públicamente a quién voy a apoyar en esta campaña presidencial. Su consejo me dejó pensativo.
Y me dejó pensativo porque no me considero un actor político: no pertenezco a ningún partido, y el hecho que haya sido alcalde no es mérito suficiente para ser considerado como tal. A mí me pasa algo muy curioso, y es que las personas suelen concederme más influencia de la que realmente tengo: creen que yo tengo la capacidad de poner alcalde en Cali y no tengo fuerza política; suponen que muchos empresarios del Valle me copian, pero me temo que eso no es tan así; y para rematar, en mi casa soy más bien como la oposición, el que lleva la contraria. Mejor dicho: en el Club Colombia me dicen comunista y en Aguablanca me tachan de oligarca.
Sin embargo, eso no quiere decir que no tenga una acción política, que es la de valorar al ser humano que trabaja duro para salir adelante. Llevo varios años promoviendo ese cambio en la sociedad, porque Colombia es un país rico, pero también tiene unas costumbres que hay que cambiar para dejar atrás tanta inequidad. Empezando por el respeto, que es la base fundamental de la valoración del ser humano. No se trata solamente de pagar bien; se trata de entender que todos merecemos un trato digno y posibilidades de progreso, porque las empresas no las impulsan las máquinas sino la gente.
Si yo anuncio por quién será mi voto, las personas que trabajan en nuestras fábricas lo podrían percibir como una presión de mi parte. Y no puedo darme ese lujo. Perdería la confianza que he construido durante tantos años. Finalmente yo soy empresario, no político.
Por eso me sorprendió tanto que el nombre de Sidoc fuera vinculado al ‘Proyecto Júpiter’, esa supuesta estrategia ideada con fines electorales, porque nunca, ni en la Siderúrgica del Occidente, ni en la Fundación Sidoc, ni en Cementos San Marcos, ni en el Ingenio del Occidente se ha hecho proselitismo. Ni hace diez años cuando me lancé a la Alcaldía de Cali, ni en el último año como candidato presidencial. Quienes me conocen saben que respeto el derecho a votar libremente, y que jamás he coaccionado ese derecho fundamental. Por eso las puertas de las fábricas y la fundación están abiertas para quienes quieran verificar con los trabajadores si esto que declaro no es verdad.
Hace tres semanas anuncié públicamente que adoptaría una posición neutral, pues mi propósito es continuar promoviendo un cambio en la sociedad y enriquecer el debate electoral sugiriéndoles ideas a quienes sí son políticos y están aspirando a la Presidencia.
Qué bueno sería, por ejemplo, que @IvanCepedaCast expresara que cree en la empresa privada como el motor del país y ofreciera garantías exponiendo cómo fortalecerá el aparato productivo para que las empresas crezcan, sostengan y aumenten los millones de empleos que generan; y qué bueno sería que @PalomaValenciaL se comprometiera a valorar a los trabajadores colombianos protegiendo y aumentando el salario digno, y a continuar los cambios sociales que benefician a los menos favorecidos. En otras palabras, el próximo gobierno debe estar comprometido con la empresa privada y la justicia social. Esta es mi acción política, y creo que eso es más valioso que tratar de ejercer como actor político.
Cuatro candidatos, sonriendo detrás del debate.
Brazos cruzados: respeto sin confianza.
Ellos compiten con cabeza fría.
El país reacciona con emoción.
El show es arriba…
y la guerra la termina peleando la gente.
Gracias, doctor @MauriceArmitage. Una gran admiración a su trabajo y su gran corazón. Ojalá fueran más aquellos que tuvieran una pizca de su pensamiento, en lugar de enfrascarse en discusiones polarizantes que le hacen más daño a este país del que se imaginan
Apreciados colombianos: declino mi aspiración presidencial. En esta carta explico las razones de mi decisión. A quienes me apoyaron desinteresadamente, toda mi gratitud.
Quizás en Colombia no existe una “verdadera” izquierda o derecha. Quizá las ideologías son falacias argumentativas consistentes en discusiones entre los “bien pensados” y “académicos” buscando mover las emociones del pueblo. Los partidos políticos no son los dueños de la verdad.
El Marketing Político no es más que el proceso de venta de un producto, quien es el candidato, y cuya moneda de cambio es el voto. Pero recordemos que TODO proceso de compra primero lleva consigo una emoción. La mayoría de personas elige por emoción.
Un verdadero político de vocación, debe ser caracterizado por algo trascendental: La Coherencia. Esta, tarde o temprano trae muy buenos frutos. Mientras que su ausencia, tarde o temprano, cobra muy caro, no solo en las urnas, sino también en la vida.
No nos engañemos, país de dolores. Cada vez que alguno promueve el odio por parte de un color político o del otro, es también culpable de aquellos sucesos que hoy nos estremecen. Las ideologías no deben ser un vehículo para la disensión sino para el consenso.
@NestorMoralesC@BluRadioCo Lo del papel higiénico no solo es porque se pueda degradar o no, o se tapen las tuberías o no. Lo que pasa es que también es una recomendación por cuestiones de higiene y acumulación de microorganismos en el baño.
Año 33 D.C.
Después de verse juntos por última vez en Pentecostés.
Los 12 apóstoles se esparcieron por el mundo para difundir el evangelio.
Todos murieron de forma trágica (excepto uno).
Así murió cada uno… y este es el destino final de sus cuerpos.
~ h i l o ~
Inició la COP16, el evento más importante de la historia de Cali. Es nuestra oportunidad de mostrar el potencial de nuestra ciudad, sentirnos muy orgullosos de ella y dejar una imagen positiva frente al mundo. ¡Juntos demostremos su grandeza! #COP16Cali
Presidente.
No soy culpable de lo que hizo mi familia dos generaciones antes de que naciera ni tampoco negar que soy hijo de una tradición cañicultora, pero lo que sí le puedo asegurar es mi compromiso con el medio ambiente y la agricultura responsable.
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