@DiegoManarelli2 Jajajaja
Cuando le dicen que no es peruana dice que la están insultando
Cuando ella ladra que keiko es japonesa dice que todo está bien
@EOlimpo@elorwelliano El alquiler en pleno manhattan dimpre ha sido caro
Pensar que ese es el único motivo es imbécil.
Además, sí, la decisión empezó con el anterior alcalde, también un socialista que empezó a elevar los impuestos.
Poco a poco el socialismo destruirá a esa ciudad.
@AlertaNews24 “Apocalipsis climático” 😂😂
Igual al que advirtieron hace 10 años, diciendo que este año ya no existiríamos?
Inundación…😆😆
Te sombren miedo para lucrar con él
@elfjcgc El aporte de tu abuelo en el congreso será nulo debido a su casi completa ignorancia. Perfectamente capaz para las labores que le permitieron subsistir, nada más
Y con este tik tok termina mi cruzada con los Nietistas.
Confío en que tarde o temprano se den cuenta de como los han usado y que no repitan el mismo error en las elecciones que vienen.
Jorge Nieto fue una pésima opción y ojalá que no vuelva a presentarse.
@GladysDavila70@therealbuni Ni siquiera eres fanática, eres feminazi. No es odio desear que desaparezcas es consideración con el mundo que no exista gente como tú. QEPD el niño víctima de la loca de su madre. Consuelo al Padre coraje que luchó hasta el final, que encuentre justicia.🙏🏽
The entire row is alllllll yours.
Welcome to United Relax Row, three adjacent United Economy seats with adjustable leg rests that can each be raised or lowered to create a cozy lie-flat space for stretching out...
You'll also get a mattress pad, blanket and two pillows. If you’re traveling with kids, a plushie too! United Relax Row will be available starting next year on more than 200 of our 787s and 777s, each with up to 12 of these brand-new rows.
https://t.co/bzHodhQ5Y8
Mi papá me llevaba al colegio todos los días.
No hablábamos mucho.
Él manejaba.
Yo iba mirando por la ventana.
De vez en cuando preguntaba si llevaba tareas.
O si necesitaba dinero.
O si iba a salir más tarde.
Nada más.
Yo crecí pensando que esos trayectos eran puro trámite.
Años después, cuando empecé a trabajar, entendí lo que costaba levantarse temprano.
Lo que pesaba manejar cansado.
Lo fácil que era delegar ese tipo de cosas.
Pero él nunca delegó eso.
Ni una vez.
Cuando se jubiló, lo noté más callado.
Más lento.
Más como si le sobraran horas.
Un día, conversando de nada, me dijo:
—La mejor parte de mi día era llevarte al colegio.
Me reí.
Pensé que exageraba.
Él negó con la cabeza.
—Era el rato que sabía que todavía eras mío.
Sentí algo raro en el pecho.
Porque para mí habían sido viajes mudos.
Repetidos.
Olvidables.
Y para él eran despedidas pequeñas que yo ni siquiera sabía que estaba viviendo.
A veces uno recuerda solo lo que faltó.
Y se le olvida mirar todo lo que el otro sí hizo…
aunque nunca supo adornarlo con palabras.