Este editorial de NATURE sostiene que la forma en que las nuevas generaciones consumen información está cambiando radicalmente. Concluye que si los científicos quieren seguir influyendo en el debate público, tienen que adaptarse a ese nuevo formato del ecosistema informativo y que la comunicación científica del futuro deberá ser cada vez más breve y visual.
Cada época moldea los instrumentos con los que busca la verdad, pero eso, a su vez, también transforma la capacidad para atenderla. En la cultura contemporánea, la atención parece dispersarse en haces cada vez más breves. Y el riesgo de que eso cambie nuestra forma de pensar es elvado. N. Postman advirtió que una sociedad puede llegar a preferir lo que entretiene a lo que explica. Así que el verdadero escollo estará en lograr que la búsqueda de la verdad sobreviva al cambio de formato. Habrá que ver si seguimos siendo capaces de distinguir entre información -que puede consumirse en segundos- y conocimiento -que exige concentración y tiempo-. Ninguna revolución tecnológica debería volver obsoleta esa importante diferencia
@xarxatic Si tienes algo que decir lo puedes hacer con apoyos o sin apoyos, pero el problema no está en el apoyo, sino en la función y el sentido que tiene.
El sistema funciona cuando la Guardia Civil investiga a altos mandos de la Guardia Civil. Quien accede a ese cuerpo lo hace por un convencimiento profundo de servir a España y con vocación de servicio. Por eso son implacables contra quienes olvidan sus principios.
@jagaraviles Lo que ahora sabemos es solo el comienzo, se abrió la alcantarilla, y aunque el hedor es insoportable, también veremos lo que ahora olemos.
I was 17 when my dad suddenly stopped speaking to me.
No argument. No explanation.
One day he was helping me with homework. The next, he acted like I didn’t exist.
For three years, he barely said a word to me.
My mom refused to explain why. Every time I asked, she’d say: “Just give him time.”
When I turned 20, my dad died from a heart attack.
At the funeral, people kept telling me: “He loved you more than anything.”
I was furious.
Loved me?
He spent the last three years pretending I wasn’t there.
A week later, my mom handed me a sealed envelope.
“Your father wanted you to have this after he was gone.”
Inside was a letter.
It explained everything.
Three years earlier, doctors had diagnosed him with a degenerative brain disease.
He was terrified I would watch him slowly lose his memories and personality.
So he made a decision.
He distanced himself from me on purpose.
He thought it would hurt less if I hated him than if I watched him disappear.
At the bottom of the letter was one sentence:
"Every day I ignored you was the hardest thing I've ever done. But I never stopped being proud of you."
I spent years believing my father abandoned me.
The truth was far worse.
He was saying goodbye long before I knew he was leaving.
Nuevo libro publicado por la Editorial UNED, @uned, " CLIMA Y CONVIVENCIA / ENTORNOS SEGUROS Y COOPERATIVOS", de @Hossein_HMG y @Hassan_HyH. Más información... https://t.co/bvlo6d1FvE
Este artículo de Tom Golden me parece excelente. Golden explica que el feminismo contemporáneo (especialmente en su versión radical e institucional) ha convertido la agresión relacional en su principal arma de control cultural. La agresión relacional (también llamada agresión social o agresión indirecta) es una forma de agresión típicamente femenina que no suele necesitar fuerza física. Dice Golden:
“La agresión relacional no suele basarse en la fuerza física. Funciona a través de la vergüenza, la exclusión, el daño a la reputación, la presión social, la manipulación emocional y el control de la narrativa. Ataca la posición social, el sentido de pertenencia, la credibilidad y el derecho a hablar de una persona.
A nivel personal lo vemos en las relaciones cuando una pareja usa la culpa, el retiro emocional, la vergüenza pública, la triangulación o las acusaciones para silenciar a la otra. Pero los mismos mecanismos pueden operar a nivel cultural. Cuando eso ocurre, el objetivo ya no es solo una persona. El objetivo puede convertirse en todo un grupo.
Eso es exactamente lo que ha ocurrido con los hombres.”
Las principales técnicas de agresión relacional que identifica Golden son las siguientes:
- Culpabilización o avergonzamiento (Shaming) sistemático: etiquetar de forma constante la masculinidad como “tóxica”, “frágil”, “opresora” o “problemática”. Se repite hasta que se asocia automáticamente cualquier rasgo masculino tradicional con algo negativo.
-Etiquetado moral rápido: acusar inmediatamente de misógino, sexista, incel, patriarcal o abusador. La mera acusación ya funciona como condena social y coloca al señalado a la defensiva.
-Exclusión social: una de las tácticas más efectivas y frecuentes. Consiste en negar sistemáticamente a los hombres el derecho a participar o ser escuchados en ciertos temas. Ejemplos típicos:
-“No te centres en los hombres” (no hables de los problemas de los hombres cuando estamos hablando de mujeres).
“Este es un espacio seguro para mujeres” (con lo que se justifica expulsar o silenciar voces masculinas).
-“Los hombres no deberían opinar sobre esto” (aborto, custodia, violencia doméstica, educación, etc.).
De esta forma se consigue que los hombres queden fuera del debate sobre cuestiones que les afectan directamente, reforzando la idea de que solo las mujeres tienen legitimidad para hablar de género y familia.
-Uso estratégico de la victimización: colocar a las mujeres siempre como víctimas eternas y a los hombres como culpables por defecto. Esto sirve de escudo moral: cualquier crítica se interpreta como ataque a las víctimas.
-Gaslighting cultural: negar o minimizar problemas masculinos reales (suicidios, custodia de hijos, sintecho, mortalidad laboral, etc.) mientras se amplifican constantemente los femeninos.
-Control de la narrativa y acusaciones públicas: decidir qué se puede decir y qué no. Especialmente visible en #MeToo y “Believe Women”, donde la acusación sola genera castigo grave.
-Construcción de coaliciones: otra herramienta fundamental. Las ideas feministas se han extendido e instalado en universidades, ONGs, medios de comunicación, agencias gubernamentales, departamentos de Recursos Humanos, tribunales de familia, colegios profesionales y instituciones terapéuticas. Una vez que estas instituciones adoptan la misma narrativa básica, disentir se vuelve muy arriesgado. La gente aprende rápidamente qué se puede y qué no se puede decir.
Dice Golden:
“La genialidad de la agresión relacional es que rara vez requiere control directo. Funciona a través del miedo. Los jueces temen ser retratados como sexistas. Los políticos temen perder votos, donaciones o apoyo público. Los administradores universitarios temen campañas activistas. Los periodistas temen el ostracismo profesional. Los terapeutas temen quejas ante sus colegios profesionales. El miedo no tiene que ser constante; solo necesita ser creíble. Una vez que suficiente gente entiende las penalizaciones sociales que conlleva disentir, la mayoría se autocensurará sin que nadie se lo pida. Las instituciones se convierten entonces en amplificadoras de la narrativa, enseñando al público qué es aceptable pensar y decir. La población no suele ser controlada mediante la fuerza, sino mediante el riesgo reputacional. La gente aprende qué opiniones traen aprobación y cuáles invitan al castigo. Así es como un movimiento ideológico relativamente pequeño pero muy motivado puede ejercer una influencia mucho mayor que su número real.
Aquí es donde la agresión relacional se institucionaliza. Ya no es simplemente una activista avergonzando a un hombre. Es toda una red de instituciones, incentivos y presiones reputacionales que señalan que ciertas preguntas son peligrosas.
¿Podemos hablar de la violencia femenina?
¿Podemos hablar de las víctimas masculinas?
¿Podemos hablar de las acusaciones falsas?
¿Podemos hablar de los chicos quedándose atrás?
¿Podemos hablar de la pérdida de los padres?
¿Podemos hablar de la agresión relacional de las mujeres?
A menudo la respuesta es no, no porque las preguntas sean inválidas, sino porque amenazan la narrativa protegida.”
En resumen:
“El feminismo no ha triunfado solo por sus argumentos, sino porque aprendió a controlar el precio social de disentir. Dominó el uso de la vergüenza, la exclusión, las etiquetas morales, el estatus de víctima y las amenazas a la reputación para conseguir que expresar desacuerdo se sienta arriesgado y costoso.”
https://t.co/1y9jt1g2Eb
@elhigadodmarita Sun Tzu decía que la excelencia suprema no consiste en ganar todas las batallas, sino en vencer sin combatir. Así, la conquista ni se nota ni duele, pero ocurre, y como las termitas pudren cualquier cimiento.