Entonces el cuento de Barquisimeto fue originado por una cochina envidia de otro par de maricos que tienen otro sauna.
Qué forma tan bonita de iniciar el mes del orgullo, maricos tóxicos jodiendo a otros homosexuales porque sí.
Venezuela es un chiste, x2.
Recientemente conocí a una señora de Caracas que está de visita en el exterior. Una mujer decente, conversadora y con el pulso real de la calle. Por supuesto, hablamos de política.
Me dio un baño de realidad. Me repitió varias veces que los venezolanos en el exterior vivimos en una burbuja y que no entendemos cómo se vive allá ni qué piensa la gente.
Cuando le pregunté por ciertos influencers y personajes wannabe de la política del exilio, su respuesta fue tajante: “Ustedes me dan risa”. Según me dice, en la calle nadie sabe quiénes son, ni a nadie le importa. Sus shows y arrebatos de protagonismo no van pal baile.
“Allá la gente lo tenemos clarísimo”, me dijo. Pase lo que pase, o con quien se tome fotos MCM (el Papa, Leopoldo, Capriles o hasta la fulana Peppa Pig); el ciudadano de a pie (la que vende flores, el panadero, el mototaxista, el chofer) sabe quién ganó las elecciones del 28J, y dónde está el mérito de haber desnudado titánicamente al régimen. Tienen categóricamente claro que sin el 22O no habría ni 28J ni 3E.
Hay, además, un resentimiento contenido por no haber podido celebrar en las calles el histórico premio Nobel de la Paz y la extracción de Maduro. Esto ha devenido en un rechazo muchísimo más profundo contra este régimen oprobioso.
A veces toca bajarse de la nube de las redes sociales y escuchar a los que están abajo, resistiendo en el terreno. Tienen más claridad que cualquiera.
Hasta el final!
@MagnoNemes63235@alexagomez2000@ArepitaLigera@SantiagoRafa11@elhabito@devorahsasha@LeCoffeeCat
Si han pasado vainas, demasiadas vainas. En tan sólo 5 meses. Lo que pasa es que la situación económica del ciudadano de a pie va de mal a peor. Pero no se puede decir que no hay cambios, los hay en todo.
Que MCM se reúna con opositores en Panamá eso no está mal, ahora queda de parte de nosotros si permitimos que ellos en elecciones tomen cuota de poder.
La situación en Venezuela está muy muy muy mal y quien diga lo contrario vive en la burbuja o vive fuera del país. Jamás estuvimos tan mal en la historia del país.
No voy a caer en la hipocresía de fingir que me alegra ver regresar a ciertos dirigentes políticos que durante años fueron parte de la falsa oposición, de la convivencia cómoda con el régimen y de esa política cobarde que terminó ayudando a sostener el sistema que hoy tiene a Venezuela destruida, saqueada y expulsando a millones de sus hijos por el mundo.
Muchos de los que hoy regresan no fueron precisamente héroes de esta historia. Algunos negociaron mientras el país sangraba. Otros legitimaron farsas, llamaron a confiar en tramposos y terminaron siendo piezas útiles de un modelo criminal que convirtió a Venezuela en ruina, miedo y miseria. Por eso es lógico que su regreso genere arrechera, rechazo y desconfianza. La memoria no puede borrarse con un boleto de regreso ni con un discurso reciclado.
Pero hay una realidad que está por encima de nuestras emociones y de nuestras diferencias políticas, ellos también son venezolanos. Este es su país. Y así como millones tuvieron que irse obligados por la persecución, el hambre o la destrucción nacional, también tienen derecho a volver. Porque Venezuela no le pertenece ni al chavismo, ni a la oposición, ni a un grupo de iluminados que decide quién puede pisar esta tierra y quién no.
Tener cédula venezolana debería bastar para vivir aquí, irse, regresar o quedarse. Nos guste o no nos guste. Y sí, a muchos no nos agrada ver ciertas caras otra vez intentando ocupar espacios políticos después del desastre al que ayudaron directa o indirectamente. Pero una cosa es reconocerles el derecho de volver a su país y otra muy distinta es aceptar que pretendan reciclarse políticamente como si Venezuela no tuviera memoria.
Porque el país no necesita más salvadores reciclados, más operadores de la cohabitación ni más arquitectos de derrotas disfrazados de esperanza. Venezuela necesita verdad, responsabilidad y gente que entienda el tamaño del daño que se le hizo a una nación entera.
Venezuela es de todos los venezolanos. Incluso de quienes decepcionaron al país. Pero eso no significa que el país esté obligado a olvidar quiénes fueron, qué hicieron y el papel que jugaron en esta tragedia. Así que calma que la historia tiene un lugar en el infierno para los cobardes y los traidores. De momento que estén donde decidan estar, eso no cambia su realidad.
Este chamo se llama Diego Padrino, es estudiante de la escuela Fe y Alegría La Consolación, en Puerto Ordaz, estado Bolívar, y ganó medalla de plata y mención honorífica en las Olimpiadas de Matemáticas de Singapur. También clasificó en las Olimpiadas de Matemáticas organizadas por MOBIUS en Colombia, para la segunda fase, la cual se llevará a cabo este próximo 24 de mayo.