Nos quieren imponer la idea de que Colombia está al borde del abismo, que tenemos un Estado desbordado y que no queda otra salida que recortar. Pero cuando uno mira las cifras, la historia es bastante más compleja: el gasto social del Gobierno central equivale al 12,2 % del PIB, por debajo del promedio de América del Sur (13,7 %), mientras los ingresos tributarios fueron apenas el 19,9 % del PIB en 2024, frente al 21,7 % de América Latina y el Caribe y cerca del 34 % de la OCDE. El problema, entonces, no puede explicarse simplemente diciendo que “gastamos demasiado”. También hay que preguntarse cuánto recauda el Estado, quién paga impuestos y qué intereses terminan beneficiándose de las decisiones fiscales.
Porque mientras se construye ese relato de crisis, el PGN 2027 plantea recortes que sí tienen nombres y consecuencias: los subsidios pasarían de $22 a $13 billones; energía, de $6 a $1 billón; vivienda, de $890.000 millones a $80.000 millones; y las transferencias monetarias, de $9 a $7 billones. Colombia Mayor tendría recursos para apenas 3,5 de los 12 pagos previstos. También quedan en riesgo programas dirigidos a hogares pobres, jóvenes, personas con discapacidad y otras poblaciones vulnerables. Nos quieren convencer de que el país está demasiado mal para garantizar derechos, mientras nos piden aceptar como inevitable que sean las mayorías quienes paguen el ajuste. Y ahí es donde hay que mirar con lupa: quién pierde, quién gana y qué negocios se pueden hacer cuando primero se convence al país de que no hay alternativa.
@ojocolombia2026 Que imbecilidad pensar que un expresidente deba viajar en turista solo por el hecho de ser de izquierda, y nunca le he escuchado tal cosa al expresidente.
@sarag12 El fastidio que le tengo al cristianismo y a los cristianos gracias a usted y a su presidente no se lo alcanza a imaginar, y asi somos muchoooos, pero obvio a usted no le importa, porque no le importan las almas, le importa unicamente la plata…