"La escasez de ganas de pagar como merecen a ingenieros formados y con experiencia lleva a las empresas a contratar y abusar de alumnos antes de acabar la carrera o recién licenciados"
@jserrazua@aeroOVDinfo@Fly_AsturiasOVD 🤣🤣🤣🤣🤣 me encanta tu marcaje al aeropuerto, aena, las lineas, etc....eres en mayor opinador del aeropuerto de Asturias de tuiter. Un abrazo!!
El otro día me pasó una movida increíble con un BMW que demuestra que hay gente que va a su bola todo el rato y se cree que el mundo gira a su alrededor y que ellos son los únicos que importan.
Iba yo con mi hijo por el parking de Parquesur, por esos caminitos para peatones a punto de cruzar un paso de cebra que hay, cuando llega un BMW —blanco, algo viejo— y pasa ahí, despacito, con todo su papo, casi rozándonos, como si no existiéramos.
Así que le pego un grito: “¡¿TÚ DE QUÉ VAS, TRONCO?!”, y resulta que el pavo se para delante, a un lado, y se baja del coche. Y claro, yo en plan encima vamos a tener bronca, que antes a lo mejor me daba más igual pero si pones en peligro a mi hijo igual la tenemos, lo cual es un problema porque no quiero tener bronca con el niño delante. Pero ¿qué hago? ¿le dejo que haga lo que le salga de las pelotas y encima tengo que aguantar que se ponga borde? Pues no, claro. Así que me preparo para mandarle a tomar por el culo a la mínima.
Sale el tío —unos treinta y pocos, vestido con un traje que le quedaba mal, o muy grande o muy pequeño o las dos cosas a la vez— y me doy cuenta enseguida de que no iba a pasar nada de lo que yo creía que iba a pasar. Porque no tenía cara de montar bronca, tenía *esa* cara.
*Esa* cara es una cara muy reconocible. Es la cara de que igual venía de una entrevista de trabajo en la que un tal Íñigo y un tal Gonzalo, que llevaban ambos un polo de marca y sonrisa de prospecto farmacéutico, le habían explicado durante cuarenta minutos que no encajaba en el perfil mientras pronunciaban tres veces la palabra sinergia y ninguna vez la palabra sueldo. La cara de que igual esa misma mañana el casero le había mandado un mensaje y él lo había leído en el ascensor y había hecho los números y los números no daban. La cara de que igual todavía llevaba el teléfono caliente de haber hablado con su madre, que está bien, que siempre está bien, aunque le hable desde el Hospital Universitario de Burgos porque esta noche se ha caído en el pasillo cuando iba a hacer pis y ya no le funcionan bien las manos por los temblores y ya no es capaz de escribir, ella, que escribía cuentos dedicados al tipo cuando el tipo era un niño de seis años y no sabía que iba a estar a 300 kilómetros de su madre, en una ciudad enorme, conduciendo un coche de hace veinte años, y tratando de hacer su vida lo mejor que puede o lo mejor que le sale, pero ella está bien, hijo, no te preocupes.
Igual sí, igual la cara era exactamente la cara de eso que es muy probable y muy poco averiguable, la cara de que no le pasaba nada en concreto, solo la presión barométrica difusa y acumulada de estar vivo un viernes cualquiera en un mundo que no está diseñado para que nadie esté contento, sino para que todos lleguemos tarde a algún sitio y no prestemos atención a nada de lo que nos rodea. Ya sabéis, *esa* cara.
El hombre se me acerca y me dice: “Lo siento, tío, no os he visto, no quería asustaros”. Y se agacha a la altura de Lucas y le dice “Qué niño tan guapo”. Y yo le he dicho: “Es verdad que nos hemos asustado, ten un poco más de cuidado, ¿vale?”. Y él ha dicho:
—Sí, lo intentaré.
Y luego me ha dado un abrazo de esos un poco mierder que nos damos los tíos, y más los desconocidos, que es una cosa que te estrechas la mano como por los pulgares y acercas el antebrazo al pecho del otro y le das una palmadita en la espalda. Después se ha subido al BMW blanco algo viejo y se ha ido.
Unos diez minutos más tarde, cuando ya íbamos en el coche de vuelta a casa, Lucas me ha preguntado desde la sillita de atrás: “Papá, ¿por qué has abrazado a ese señor”.
Y yo querría haberle dicho que porque el señor se ha equivocado y ha pedido perdón y eso está muy bien, hay que pedir perdón cuando nos equivocamos y hacemos daño a otra persona, y también que la mayor parte de las veces nadie está contra nosotros, nadie intenta realmente hacernos daño, es solo que creemos que estamos solos en el mundo, que somos los únicos que importamos, que vamos a nuestra bola, pero casi nunca sabemos de qué esta hecha esa bola con la que cargamos todos.
Pero lo que le he dicho es “Porque los señores también se abrazan”, que suena a canción de los Cure, pero yo qué sé, es lo que me ha salido en ese momento.
Corre el año 1796.
Una enfermedad brutal azota Europa: la viruela.
Mata a millones. Deforma rostros. Arrasa familias.
Pero un médico rural está a punto de hacer algo impensable que cambiará la #HistoriaMedicina para siempre...
🐄💉🧵⤵️
🖥️💥 Cruce de cables del VAR en el Real Oviedo - Villarreal.
👉🏻 Ilyas tiene la pierna derecha en el aire y la izquierda pisando levemente la línea.
❌ 𝗡𝗢 𝗗𝗘𝗕𝗘 𝗥𝗘𝗣𝗘𝗧𝗜𝗥𝗦𝗘.
▪️ En la presente temporada no se ha repetido ningún penalti por pisar únicamente la línea.
Morrissey describe su experiencia en Valencia como "un infierno indescriptible": "Me va a llevar un año recuperarme, y me estoy quedando corto" https://t.co/GUpoFSeu5A
Mi último artículo para la @lanuevaespana: una crónica sui generis de la #SBLX . Una victoria total de @Seahawks sobre @Patriots , liderados por su camaleónica The Dark Side. Un final de un cuento de hadas para toda Seattle, sobre todo, para Darnold.
https://t.co/Yq6Mh8ngsv
When filming wrapped on THE GOONIES (1985), director Richard Donner was desperate to get away from the noise on set and went home to Hawaii. Steven Spielberg sent the cast to Hawaii to surprise Donner on his birthday. Here's the amazing footage.