"Mire vuestra merced -respondió Sancho- que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino".
Todo ser humano es sagrado e inviolable. Para que una sociedad tenga futuro, es necesario que desarrolle un respeto sincero por la dignidad de cada persona, sea cual sea la condición en la que se encuentre.