Las principales posiciones de Berkshire llevan mínimo una década en cartera. En algunos casos, mucho más.
American Express está en cartera desde 1964, Coca-Cola desde 1988, Moody’s desde 2000 y Apple desde 2016. Inversiones que, vistas hoy, parecen evidentes, pero que en su momento exigieron atravesar años complicados y caídas fuertes en el precio de las acciones.
Algunas de estas posiciones han llegado a multiplicar más de 50 veces el capital invertido. Pero ese resultado no vino de una gestión constante del precio (stop loss, entrar y salir para “proteger ganancias”, ajustar la posición cada vez que el mercado se pone nervioso, o cualquier otra técnica que suena muy profesional…), sino de algo mucho más difícil de hacer: mantenerse sentado mientras el mercado se mueve en todas direcciones.
Buffett puede hacer alguna operación más táctica de vez en cuando o ajustar posiciones pequeñas, pero la riqueza de Berkshire no se ha construido así.
Se ha construido de una forma mucho más simple: comprar grandes negocios, soportar caídas que a veces fueron muy duras, y esperar durante décadas.
Ni market timing ni historias raras.
Negocios excelentes y tiempo.
Así es como, en realidad, se hace el dinero.
Siempre seguiré su ejemplo y mientras siga por aquí, trataré de transmitirlo.😊
Matt Damon afirma que Netflix pide a los cineastas simplificar y hacer repetitivos los guiones de sus películas, ya que gran parte de la audiencia suele verlas mientras usa el teléfono móvil.
“Te piden que expliques la trama tres o cuatro veces en los diálogos porque la gente está con sus teléfonos”.
España es ese país en el que un español que jamás ha pisado Venezuela le dice a un venezolano que tuvo que huir de Venezuela cómo es Venezuela mientras otro español, que tampoco ha pisado Venezuela, le llama «fachapobre» y le conmina a que se vaya a Miami.
Desde que llegó Roberto Martínez, Cristiano Ronaldo ha marcado 25 goles en 29 partidos con Portugal.
Hay que respetar la opinión de todo el mundo, pero que haya gente que dude de los enormes beneficios que CR7 aún le reporta a su selección dice bastante poco de su criterio.
Cuando Gabriel Rufián lamenta que vivimos en un mal momento jodido porque un futbolista cree en fumigaciones secretas y porque otro apoya las protestas por Gaza, lo que describe es, aunque a priori no lo parezca, el colapso intelectual de la izquierda que él mismo representa.
Estamos hablando de la sustitución del pensamiento político por la emoción mediática.
Durante años, la izquierda ha abandonado la crítica por el sentimentalismo moral y la retórica identitaria.
Dejó de analizar el poder para representar el bien, como si bastara con tener razón. Y en ese vacío, cualquier gesto parece una clara disidencia.
El que habla de chemtrails se interpreta como un valiente que desafía al sistema, y el que denuncia un genocidio se presenta como voz de los oprimidos, aunque ambos repitan narrativas prefabricadas.
Lo que antes distinguía la política de la fe hoy se ha diluido, es decir, que el valor de una idea ya no depende de su verdad, sino de su carga emocional.
Este fenómeno es lo que se denomina izquierda indefinida, un conglomerado de causas inconexas (el clima, Palestina, el género, el capitalismo global...) unidas no por el razonamiento y la crítica, sino por la sensación de estar en el lado correcto de la historia.
No hay programa ni jerarquía de problemas, solo gestos de adhesión moral para sentirse bien. El resultado es una izquierda que no gobierna la realidad, sino las percepciones de sus acólitos.
Por eso proliferan las contradicciones, se ridiculiza la superstición de un futbolista, pero se glorifica el dogmatismo del otro.
Se invoca la libertad de expresión para unos y la censura moral para otros y se denuncia la manipulación del sistema mientras se vive de su propia escenografía mediática.
El problema no es que haya dos discursos enfrentados, sino un mismo marco degradado en el que la verdad ha sido sustituida por la autenticidad y la política articulada como si fuera un espectáculo.
Cuando Rufián dice que vivimos un momento difícil, acierta solo a medias.
No vivimos un mal momento, sino un momento sin forma, donde el lenguaje político se ha vaciado y las causas se eligen por contagio sentimental.
Una época en la que los símbolos pesan más que los hechos y las convicciones más que el conocimiento.
Y mientras tanto, el poder real (ya sea económico, burocrático o mediático) no se siente amenazado.
Observa, complacido, cómo sus críticos más ruidosos se pierden en disputas morales.
No hay nada más útil para el sistema que una izquierda confundida, indignada, emocional y perfectamente inofensiva, con el agravante de que muchos viven de ello.
🦻 Ojalá más pronto que tarde en el fútbol.
🚫 Así a MUCHOS se le acabaría lo de llamar "chulos", "prepotentes", etc, etc a los colegiados.
➕️ Es más, a algún banquillo y futbolista se le acabaría tanto palique.
No quiero repetirme mucho, pero es que veo los highlights del partido de hoy y yo sigo alucinando.
Creo que es uno de los mejores partidos que yo haya visto en un tenista, y no es exageración. Qué salvajada.
https://t.co/TqpMk7AAwB
Que a lo mejor soy yo un monstruo, pero es que es imposible estar más preocupado y luchar más por lo que pasa a miles de km que por lo que pasa aquí. Es como si la gente necesitase adueñarse de los dramas ajenos para sentirse mejor moralmente, parece tan artificial
If you bought the S&P at 23 x at any time in history, in every single case your annualised return over the next 10 years is between +2% and -2%.
The S&P is currently trading at 23 x.
Berkshire Hathaway released its 2nd quarter 10-Q and operating earnings this morning. Despite little activity on the capital allocation front, Berkshire’s key businesses produced generally solid profitability, and FAR BETTER than is being generally reported. A brief summary: 1/5
🔴 Brillante reflexión de Iván Espinosa sobre el socialismo y el comunismo
Se la pones a tu conocido progre a ver si se le despierta la neurona del sentido común
Esto fue el pico de la latinidad. Año 2007. Don Omar y Romeo Santos sacándose sus prendas para pelear. Un Madison Square Garden repleto. No habrá nada igual.