El andalucismo empezó como una reivindicación para que los andaluces que trabajamos fuera de Andalucía no tuviéramos que esconder nuestro acento.
Pues es la primera vez en diez años que me apetece hacerlo para que no me relacionen con esto.
Hay regresos que se celebran.
Y hay regresos que se sienten.
Porque cuando José se marchó en 2013 por los motivos que todos sabemos, muchos no perdimos solo a un entrenador. Perdimos una época, un sentir. Una forma de ver los partidos, de sentir el Madrid y hasta de ver la vida. De discutirlos. De vivirlos.
Después llegó la felicidad, pero hubo una historia que nunca terminó de cerrarse del todo
Quizá porque algunos vínculos no entienden del paso del tiempo. Quizá porque hay personas que acaban formando parte de tu memoria emocional. Por eso esto va mucho más allá. Es volver a encontrarte con el fútbol que te hizo vivir más que nunca todo esto.
Es mirar atrás y reconocer al chaval que fuiste.
Y descubrir que sigue ahí.
Esperando exactamente este momento.
Zapatero tiene su propia Nagini que habita el cuerpo sin vida de la pobre Gertrudis, que no abre la boca con los periodistas para que no se note que habla pársel