Según los datos Económicos y Geográficos de Argentina y Mexico actualizados al día de hoy Argentina está Mejor que Mexico en todo:
Pobreza:
🇲🇽 30%
🇦🇷 28,1%
Deuda hogareña por PBI:
🇲🇽 17,4%
🇦🇷 6,6%
Territorio perdido por Conflictos:
🇲🇽 55% (Texas, California, Nevada, Utah, Nuevo México, Arizona, Colorado, Wyoming, Kansas y Oklahoma)
🇦🇷 0,4% (Malvinas)
Porcentaje de Territorio en manos de Personas Fisicas o Empresas Privadas:
🇲🇽 7,6%
🇦🇷 2,3%
Copas Mundiales:
🇲🇽 0
🇦🇷 3
@Cuervo__77_ Pobre tipo pelotudo, el que menos sabe de fobal. Menotti jamás hubiera recalcado en la preparación física y acá nos sacamos el sombrero del CT que preparo a punto muchos que llegaron lesionados y hoy están rindiendo. Futbol total es bilardo, "los detalles" hacen que estemos acá
EL FENÓMENO MILEI Y LA BATALLA CULTURAL
Durante mucho tiempo, el liberalismo cometió un error que el mundo hoy está pagando caro. Creyó que con gestionar o aplicar determinadas políticas alcanzaba. Mientras tanto, otros entendieron algo más profundo. Que las sociedades no se mueven solo por números, sino por símbolos, emociones y el sentido histórico. En una palabra, por cultura.
El resultado fue evidente. Mientras el liberalismo se refugiaba en papers, tecnicismos y debates cerrados, la izquierda avanzó con enorme eficacia sobre el terreno cultural. El cine, el teatro, la música, las universidades, los medios e incluso el lenguaje cotidiano fueron ocupados por una visión del mundo estatista, colectivista y profundamente desconfiada del individuo. No porque fuera mejor, sino porque nadie la disputó.
Ese vacío cultural fue señalado con claridad por Axel Kaiser en su libro La fatal ignorancia, donde describe la anorexia cultural de las derechas y los liberalismos. Una renuncia casi voluntaria a dar la pelea en el plano de las ideas, la filosofía, la sociología y el sentido común. Mientras el liberalismo se concentró en la gestión y la economía, otros construyeron hegemonía cultural. Y cuando esa hegemonía está instalada, las reformas económicas quedan siempre a tiro de decreto para ser revertidas.
En ese marco irrumpe Javier Milei como una anomalía histórica. Por primera vez, asume un presidente liberal libertario con plena conciencia de que la disputa cultural es central. No se limita a gobernar. Escribe, explica, polemiza y fundamenta. Su producción intelectual, inusual para cualquier presidente argentino contemporáneo, no es decorativa ni autobiográfica. Es doctrinaria. Libros como El camino del libertario o El fin de la inflación buscan formar sentido común, conectar economía con ética y política, y ofrecer un marco conceptual que excede largamente la coyuntura.
Este fenómeno, además, no es exclusivamente argentino. El problema que Milei viene a interpelar es global. Durante décadas, el liberalismo en Occidente aceptó una división implícita del trabajo. Gestionar la economía mientras otros moldeaban la cultura. Así, incluso en países con estabilidad macroeconómica y crecimiento, el sentido común fue colonizado por narrativas antimercado, antiindividuo y crecientemente hostiles a la idea de libertad. En ese contexto, la experiencia que encarna Milei es excepcional también a escala internacional. Es una de las primeras, en muchas décadas, en las que un líder liberal decide no resignarse a administrar lo posible, sino disputar el plano cultural, simbólico e intelectual donde se define qué es lo posible.
De ese modo, al no dar esa discusión de fondo, se fue produciendo una inversión silenciosa de principios básicos del liberalismo. Se pasó de sociedades con mayorías que respetan la voluntad y los derechos de las minorías, a contextos en los que minorías organizadas terminaron imponiendo sus agendas sobre mayorías silenciosas. Ese desplazamiento no ocurrió por imposición autoritaria directa, sino por ausencia cultural, por haber abandonado el terreno donde se forma el sentido común democrático.
Como advirtió Friedrich Hayek hace más de medio siglo, las ideas preceden a las políticas y los cambios duraderos solo ocurren cuando se transforman las creencias profundas de una sociedad. Sin esa transformación cultural previa, o al menos simultánea, cualquier reforma es reversible.
Tal vez esa sea la verdadera novedad de este tiempo. Comprender que las reformas económicas no sobreviven si no están sostenidas por una cultura que las entienda y las defienda. Que sin ideas no hay política duradera, y sin discusión cultural no hay libertad posible. En ese sentido, el fenómeno Milei no es solo un experimento de gobierno, sino un punto de inflexión intelectual. El momento en que el liberalismo dejó de limitarse a administrar la economía y decidió, finalmente, disputar el sentido común de una época.
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🏆 ¡ESTUDIANTES CAMPEÓN DEL FÚTBOL ARGENTINO! 🔴⚪
🔥 El conjunto dirigido por Eduardo Domínguez sigue haciendo HISTORIA y es el NUEVO CAMPEÓN del #TorneoClausura 2025, sumando el CUARTO TÍTULO desde la llegada del DT al club.
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🦁👏 ¡Salud pueblo Pincharrata!
@sudanalytics_@GerGarciaGrova No entiendo como gallardo va por un jugador de "la otra cultura"!! O sea que si juega vs Barca en la final de la intercontineltal no lo pone?? A mala mia, no la juega. Disculpen
@LPesPincha1 Hay que agotarlas y declararlos "socios honoríficos" a esas 2500 almas que van a cantar todo el partido "Chiqui Tapia botón..." a pesar de lo que pase en el partido.