El Rugby verdadero murió en Bruselas el 18 de Marzo de 2018 y todavía hay gente que no lo sabe, escribí casi 300 artículos para verlo morir. 1995,2007,2019,2023
Ahora la culpa ya es nuestra, ni de WorldRugby ni de nadie, hemos aceptado todo sin pelea,nunca pensé que íbamos a ser un rugby cobarde. Este estigma nos perseguirá siempre. #JusticeForSpainRugby
10 CONTRADICCIONES DE LA IZQUIERDA
El zurdo no sabe que hacer con su vida, pero con la tuya lo tiene muy claro.
El zurdo no puede administrar su propia economía, pero quiere administrar la tuya y la de los demás.
El zurdo no sabe hacer empresa, pero tiene cientos de ideas para regular empresas ajenas.
El zurdo no deja que un desconocido administre su salario, pero quiere administrar el tuyo.
El zurdo no trabaja gratis, ni siquiera trabaja en primer lugar, vive del esfuerzo ajeno.
El zurdo no permite que otros revisen sus gastos personales, pero exige supervisar los de empresarios y consumidores.
El zurdo protege celosamente sus pertenencias, pero considera sospechoso que tú hagas lo mismo.
El zurdo no entrega voluntariamente más dinero del que desea, pero quiere que otros sean obligados a hacerlo.
El zurdo no acepta órdenes de extraños sobre cómo criar a sus hijos, pero quiere imponer reglas sobre los tuyos.
El zurdo no quiere usar sus recursos en sus propios proyectos, quiere que tú los financies.
En mi pueblo —donde la derecha no ha gobernado jamás—, un marroquí golpeó a una mujer sin motivo alguno. Fue en un bar y la cámara de seguridad lo grabó. Todos en mi pueblo —ninguno ni de centro izquierda— son partidarios de colgar al marroquí de la rama más alta de un árbol, incluidos los emigrantes que viven aquí y se levantan cada día para ir a trabajar.
Este análisis no es muy sesudo: yo mismo he sido testigo de cómo a personas de izquierda y de extrema izquierda lo que el cuerpo les pide es mucha mano dura contra la inmigración que no trabaja y, además, viola y violenta.
Pero algunos medios de comunicación —y no pocos políticos— continúan viendo este tipo de reacciones como asuntos propios de la ultraderecha. De fascistas y de nazis. Muy bien, pero no va a colar. Lo sé porque lo veo. Pueden repetir la misma milonga un millón de veces, pero, como decía Rufián, al final, «yo tengo ojos en la cara».
¿Se me permite, entonces, afirmar que quiero que los inmigrantes violentos sean inmediatamente expulsados sin que digan que soy de ultraderecha? Lo cierto es que me lo han llamado tantas veces que me da igual, pero insisto en la pregunta: ¿Puedo apostar por la vida civilizada, por la no agresión, por los valores comunes a los europeos, que incluyen no degollar a mi vecino?
Advierto que la respuesta le da igual cada vez a más gente.