Me quedo con la reflexión del Presi que tuvimos y no merecíamos.
Sagasti:
“Para votar, uno puede preguntarse: ¿De cuál candidato puedo defenderme mejor?
Converso con amigos a quienes aprecio y respeto intelectualmente. Me piden votar por Keiko Fujimori. Me dan argumentos bastante razonables y los escucho con atención, hasta que surge una interrogante en mi interior:
¿Por qué le daría mi voto a una mala persona?
No les hablo de la corrupción de los 90s, de su falta de experiencia laboral, de su nula trayectoria profesional, no. No les hablo de Fujimori y Montesinos, de la salita del SIN, de la renuncia por fax, de los millones desaparecidos, no.
Ella, ella como persona es el problema. Ella que en su vida no supo ser leal a su madre, a su hermano y ni a su padre en última instancia.
Si Alberto Fujimori murió en libertad, fue gracias a Kenji, no a ella.
Mucho menos le fue leal a la nación peruana cuando esta le confió el poder con 73 congresistas. ¿Por qué le daría mi voto a la principal responsable de la década perdida? A la persona que en 2016 tuvo la real posibilidad de cambiarlo todo, pero optó por institucionalizar el Kaos.
El presidente de la República personifica a la nación peruana. El Perú, aun con sus profundas falencias, no merece tal personificación.
"Si votas por Sánchez, Perú será como Venezuela".
Pero, gracias al fujimorismo, ya estamos como Venezuela:
-TC, tomado.
-Fiscalía, tomada.
-Defensoría del Pueblo, tomada.
-Congreso, tomado.
-Sunedu, tomada.
-Junta Nacional de Justicia, tomada.
-Medios de comunicación: serviles.
"Yo voté por Porky porque ha Sido un buen alcalde de Lima y nunca votaría por un maldito rojo"
-Miguelito, se come 2 horas de tráfico para llegar a su trabajo de lunes a sábado de 8 a 6, llega a su casa a las 9 a cenar y dormir.