La gente te desanima. Cristo te inspira.
La gente te minimiza. Cristo te valora.
La gente te ignora. Cristo te escucha.
La gente te lastima. Cristo te restaura.
La gente te critica. Cristo te elogia.
La gente te subestima. Cristo te conoce.
La gente te abandona. Cristo te acompaΓ±a.
La gente te confunde. Cristo te guΓa.
La gente te margina. Cristo te incluye.
La gente te aplasta. Cristo te levanta.
La gente te ignora. Cristo te reconoce.
La gente te enferma. Cristo te sana.
La gente te quita fuerzas. Cristo te las renueva.
La gente te derrota. Cristo te da la victoria.
La gente te humilla. Cristo te dignifica.
La gente te desecha. Cristo te rescata.
La gente te quita alegrΓa. Cristo te la devuelve.
La gente te destruye. Cristo te reconstruye.
La paciencia que Dios ha tenido conmigo no me permite seΓ±alar a los demΓ‘s por sus faltas. Porque entender la misericordia cobra mΓ‘s sentido cuando NO se trata de tΓ.β¨
Si lo sientes en tu pecho, es miedo.
Si lo sientes en tu cara, es vergΓΌenza.
Si lo sientes en tu garganta, es tristeza.
Si lo sientes en tus mΓΊsculos, es ansiedad.
Si lo sientes en todo tu cuerpo, es felicidad.
Si lo sientes en tu estΓ³mago, es tu intuiciΓ³n.