Nunca me ha caído MCM. Pero el (re)sentimiento anti-MCM es un caso de estudio, ciertamente.
Hasta se inventaron que obtuvo la nacionalidad panameña cuando expresamente se señaló que no es así.
Es como si la tipa, con solo existir, les echa sal a la herida de sus egos rotos.
Colombian born businessman Alex Saab, with close ties to Maduro pleads guilty.
Saab was originally charged in 2019, arrested in 2020, then pardoned by Biden in 2023.
Prosecutors kept pursuing a separate charge the narrow pardon didn't cover. The plea comes eight months after Maduro himself was captured in a January 2026 U.S. military raid and is now awaiting drug trial.
Saab allegedly skimmed millions from food contractors while ordinary Venezuelans faced shortages. Two different men who built their power around the same patronage network are now moving through the American legal system on two entirely different tracks.
Métrica de percepción económica en Vzla: el segundo que el precio de una orden estándar de tequeños en Full Queso supere $5 (>$1 la unidad), colapsará toda narrativa de recuperación y no habrá nada que los economistas podamos decir para convencer al público de lo contrario.
Comentarios después de revisar las cifras del recaudación del Seniat:
- No tenemos cifras de julio
- La recaudación total de agosto 2026 fue Bs. 818.689 MM
- La recaudación de tributos internos (ISLR, IVA y otras rentas internas) fue Bs. 556.871 MM
....
Me preocupa que vivimos en un momento en el que el sentido común sea impopular.
Claramente la gente quiere votar, lo que no quieren es que le vuelvan a robar unas elecciones, y todos tenemos que exigir que la discusión vaya hacia allá.
Este take puede que sea impopular pero igual voy a decirlo:
Venezuela está preparada para ir a unas elecciones? Si. Los venezolanos podamos votar en las condiciones más adversas. Lo demostramos el 28 de Julio.
Lo que no está es preparada para el día después de las elecciones. Para eso se necesita recuperar las instituciones y garantizar gobernabilidad al eventual gobierno electo. Esa debería ser la prioridad política. Y todos los actores políticos pro democracia deberían estar involucrados y trabajando en eso. Esto va mucho más allá de un nombre.
Y, sí, en ese día después seguiremos necesitando a Estados Unidos.
Ir a unas elecciones es importante, que no tumben al nuevo gobierno democrático a los pocos meses también.
La Casa Blanca explicó con “más detalle” el “gran acuerdo petrolero” con Venezuela. Vamos con algunos comentarios y muchas preguntas:
Ahora sabemos que las “autoridades interinas venezolanas” (es decir, la tiranía ilegítima) otorgaron a NABEP, empresa de Alejandro Betancourt, concesiones por 100 años sobre 17 campos petroleros. NABEP, a su vez, otorgó al gobierno de Estados Unidos una participación de 35% en su empresa matriz, el derecho a comprar 20% de su producción actual y futura a costo y preferencia sobre el 80% restante. Y se habla de hasta 100.000 millones de dólares en inversiones.
Lo que no sabemos es quién firma por Venezuela, mediante qué instrumento, dónde está el contrato y dónde está la aprobación de la Asamblea Nacional. Tampoco por qué Delcy Rodríguez habla de 25 años mientras Washington habla de concesiones por 100. Ni por qué NABEP fue seleccionada sin un proceso competitivo. Ni quiénes van a poner realmente esos 100.000 millones.
Y esto importa hacia adelante. Delcy era vicepresidenta de un régimen ilegítimo y hoy es doblemente ilegítima. Supongamos que mañana un gobierno legítimo decide mantener el acuerdo. Incluso uno encabezado por @MariaCorinaYA (como ocurrirá), cuyo proyecto justamente propone privatizar profundamente la industria petrolera y abrirla al capital extranjero. ¿Eso convierte automáticamente en válidos contratos que puedan tener vicios jurídicos de origen?
Estoy de acuerdo con un gran acuerdo petrolero con Estados Unidos. Pero con reglas, competencia, transparencia y legitimidad. Un gobierno democrático podrá preservar lo beneficioso, pero tendrá que darle el sustento jurídico e institucional correspondiente.
Y el problema también es económico.
@fmonaldi lleva meses advirtiendo que reconstruir la industria requiere alrededor de 100.000 millones de dólares y años de inversión sostenida. Para comprometer semejante cantidad de dinero hacen falta reglas que sobrevivan diez, veinte o treinta años.
El @WSJ mostró el problema: las grandes petroleras mantienen reservas para invertir precisamente por la incertidumbre jurídica y política. Washington parece buscar un atajo alrededor de NABEP para avanzar sin esperar por la solución del problema institucional venezolano. Esto, claro, puede servir para poner taladros rápidamente. Pero un contrato de 100 años no fabrica 100 años de seguridad jurídica.
Incluso los famosos 65.000 millones de barriles necesitan contexto. Monaldi advierte que esa cifra utiliza un factor de recobro de 20% nunca logrado comercialmente en la Faja. Con parámetros más realistas, estima entre 20.000 y 25.000 millones de barriles recuperables. Sigue siendo muchísimo petróleo, pero 65.000 millones funciona mejor como titular político que como medida de lo que realmente puede producirse.
Y aquí está el punto fundamental:
La Casa Blanca dice que el acuerdo forma parte de su estrategia de “estabilización, reconstrucción y transición democrática”. Bien. La democracia venezolana no es solamente una aspiración nuestra. También es funcional a los intereses de Estados Unidos.
Washington quiere petróleo, inversiones seguras y sacar definitivamente a Cuba, Rusia, China e Irán de Venezuela. Un gobierno democrático puede ofrecer algo que Delcy no puede: legitimidad, seguridad jurídica y una orientación hacia Occidente convertida en política de Estado, no dependiente de la conveniencia circunstancial de quienes ayer estaban aliados con Moscú, Pekín, Teherán y La Habana y hoy necesitan a Washington.
Por eso petróleo y democracia no son objetivos contrapuestos. El petróleo puede ayudar a reconstruir Venezuela. La democracia hace más probable que esos negocios sobrevivan a Trump, a y a las circunstancias políticas actuales.
A Trump le sirve anunciar, de cara a las midterms, acceso privilegiado a una enorme cantidad de petróleo. Lo entiendo. Es política. Pero también es política lo que ocurre en las todavía lentas mesas de diálogo venezolanas. Y allí seguimos viendo demasiadas declaraciones y pocos resultados concretos.
Venezuela necesita inversión, taladros, empresas estadounidenses y producir muchísimo más petróleo. Pero también necesita ponerle fin a la tiranía que destruyó esa industria y a todo el país.
No hay que escoger entre los intereses de Estados Unidos y la libertad de Venezuela. Bien planteados, ambos pasan por el mismo lugar: una Venezuela petrolera, próspera, occidental y democrática.