Algo que me parece completamente doloroso de la adultez es ese temita de seguir haciendo cosas cuando tenés el corazón hecho mierda y la vida avanza pero vos lo único que querés es que el mundo se vaya a cagar y quedarte en tu casa a llorar.
Hay personas que nunca van a saber cuánto las quise, cuánto las extrañé, las lloré, las soñé, las necesité, las esperé y cuánto amor y vida me costó dejarlas ir.