Alguna vez leí que la brújula fue inventada antes que el reloj… y me hizo todo el sentido del mundo. Siempre es más importante saber hacia dónde se va, que a qué hora se llegue.
Dormir abrazado a alguien, soñar con esa persona y despertar para descubrir que sigues abrazando a quien acabas de soñar… es de las sensaciones más bonitas que existen.
Para vivir una vida extraordinaria debes vivir cada día como si fuera el último. Sin dejar nada para mañana, habla con esa persona, lánzate en ese nuevo proyecto, practica ese deporte, lee, estudia, escribe, enamórate, viaja y no mires más a los años perdidos.
Alguien me dijo una vez: “Siempre hay una razón por la que conoces a alguien. O tú necesitabas a esa persona para cambiar tu vida, o tú eres quien va a cambiar la suya”. Y sinceramente, creo que todos deberíamos escuchar eso.