@oscar_puente_ Si tanto le importa a usted, tiene una oportunidad perfecta para denunciar a la monarquía autárquica de Marruecos y dejar de hacerlo con la nuestra
@perezreverte@mjsolanofranco Ojalá esto les ocurriera a los que nacen hoy. Cada día que pasa, una oportunidad perdida. Y mientras, cada vez más enganchados a las RRSS
El partido político del que esta señora es dirigente pide cárcel para la mujer de este señor.
Buscó encarcelar a su hermano, y tras no conseguirlo ahora intenta otra condena atacando sus ingresos salariales.
Pero este señor es un profesional. Y aquí está, cumpliendo su deber.
Menudo chollo han encontrado algunas CCAA con la UME: se olvidan de mantener un potente servicio contraincendios y al menor conato llaman a la UME para que se haga cargo… y asuma los resultados del retraso en la respuesta al fuego. Lo malo es que la gente ya se ha percatado de la trampa.
Ayuso pide al Gobierno Central que tome el mando de los incendios que están arrasando pueblos y zonas de Madrid. Pregunto: Cómo puede pedir ayuda a Sánchez, si es bolivariano y España un país comunista?
De calentar el ambiente sabes mucho. Es de lo que vives. Ahora pides ayuda a ese gobierno al que te pasas la vida insultando y descalificando. Si hay una mamarracha en España, esa eres tú.
Fue hace cuarenta años de mi primer recuerdo futbolero, el primero nítido. Mi padre apretaba el índice contra los labios para que no hiciese ruido, aunque él mismo era incapaz de sonreír entre las comisuras que había detrás de ese dedo.
No tengo ni idea de qué hora sería, pero sé que era de madrugada y también que era verano. Yo tenía once años e iba en calzoncillos porque hacía muchísimo calor y en ese piso no teníamos aire acondicionado —el aire acondicionado era un artefacto mágico— y las ventanas eran de hierro pintado con un solo vidrio, uno estaba un pelín agrietado pero los cristaleros del barrio se habían ido de vacaciones así que no la podíamos cambiar hasta la semana siguiente.
Me había pasado toda la primera parte entrando y saliendo de mi habitación para el salón y vuelta, histérico. Mi padre a veces estaba igual de nervioso y otras veces se reía cuando miraba mi comportamiento errático e infantil, como una polilla que se acercaba a la tele —una Telefunken muy pequeña pero ya en color— y luego escapaba otra vez hacia la puerta de mi habitación, aunque nunca llegaba a cerrarla, siempre me quedaba allí, en el quicio, esperando a ver si remontábamos.
Cuando tenía quince años, mi padre trabajó una temporada vendiendo pipas y bocadillos en el Bernabéu y en el Calderón. Me lo contó muchas veces. Le tiraba el Real Madrid porque su casa, la casa de mi abuela, estaba en Bravo Murillo, pero nunca fue realmente fanático de ningún equipo. Le gustaba la selección. Le gustaba ver partidos de la selección, aunque siempre perdiésemos, aunque siempre nos quedásemos en cuartos.
Hace cuarenta años él era entrenador de un equipo de fútbol sala. Un equipo de aquí del barrio, de chavales que habían salido del colegio donde él daba clase de historia y matemáticas. El equipo era bastante bueno e incluso llegaron a ganar unos cuantos campeonatos municipales.
Hace cuarenta años yo seguía en el quicio, a punto de cerrar la puerta porque la primera parte estaba a punto de acabarse en Querétaro y yo ya había decidido irme a dormir.
En 2010 volví a mi casa, a la casa de mis padres, a ver la final contra Holanda, a verla con mi padre. No era la misma casa, era otra, mejor, aunque aún no tenía aire acondicionado. No paseé histérico de un lado para otro, pero sí que fumé como si tuviese un hijo en la cárcel, por lo menos un paquete entero. Luego chillamos, reímos, nos tomamos un par de copas de champán, nos abrazamos, nos dimos un beso, más de uno.
Hace cuarenta años Butragueño cazó un mal pase de la defensa danesa y marcó el empate a 1 casi al final de la primera parte. Yo chillé y reí y mi padre apretó el dedo contra los labios para que no despertase a mi madre. Nos abrazamos susurrando, nos reímos a carcajadas que apenas escuchábamos los dos.
Hoy mi padre tiene una enfermedad degenerativa. Ya no puede ir al baño solo y hay días en los que no se acuerda de quién soy. Seguramente tampoco sabe que se está jugando un Mundial y que España ha llegado al último partido, pero yo mañana me voy a ir con él a ver la final.
Condenan a Ábalos a 24 años de cárcel y desde ese mismo momento las voces del PSOE pasan a insultar e indignarse con Madina o Page.
No se les ocurre preguntar a su actual Secretario General, ni exigir un Congreso Extraordinario, ni dimisiones.
Bochornoso.
Aquí, los seis bulos que el Gobierno quiere que creas sobre la sentencia de Ábalos.
Desmentidos uno a uno.
Sánchez, sus ministros y su partido tienen miedo. Están muy nerviosos.
A las plañideras que hoy lloran porque a Aldama le han reducido la condena, les recomiendo esta explicación de Bolaños cuando pasó lo mismo con el concejal del PP que colaboró con la Gürtel.
Erais muy jóvenes, pero fue hace 2 años.
Enlazádselo a vuestro progre llorón favorito.