@RamonJaraL Hola! Profe por acá. Los sismos liberan distintos tipos de ondas. Las primeras (P) viajan más rápido y casi no se sienten, entonces los sensores las detectan y el sistema manda una alerta antes de que lleguen las ondas más lentas y destructivas (S), que son las que percibimos.
Como muchas personas, mi corazón está a la izquierda. Siempre he votado por alguna variación de ella. Mi forma de entender el mundo tiene raíces profundas tanto en el marxismo como en sus críticas desde la misma izquierda, de Camus a Orwell. Pero descubro que lo que me separa de la izquierda oficial —o al menos de su versión tuitera— es precisamente el corazón.
Porque soy de izquierda, mi primer impulso ante la caída de Maduro es una alegría visceral. No por quien la provocó —Trump no despierta en mí ninguna simpatía— sino por los millones de venezolanos que llevan años huyendo de una parodia grotesca del socialismo. Por las madres que no han visto crecer a sus hijos. Por los profesionales manejando Uber en Santiago. Por los que murieron cruzando el Darién.
La izquierda que conozco en Twitter piensa al revés: primero el antiimperialismo, después la soberanía, luego la no injerencia, y al final —si queda espacio— los venezolanos. Como si el principio de no intervención pesara más que los cuerpos torturados en El Helicoide. Como si los derechos humanos del tirano importaran más que los de sus víctimas.
Este reflejo automático se repite en cada crisis. En Cuba, la corrupción dinástica de los Castro siempre pesa menos que el embargo. Cuando las iraníes se quitan el velo y enfrentan a los mulás, la izquierda busca primero denunciar a la CIA. Cuando quemaron el metro en Santiago, había que entender la rabia antes que lamentar a la cajera que no pudo llegar a su trabajo. No importa que los mulás ejecuten homosexuales, que los muyahidines lapiden mujeres, que los Castro encarcelen poetas: si están contra Estados Unidos, merecen comprensión.
Entiendo el razonamiento. Conozco la historia de las intervenciones, los golpes de Estado, la Escuela de las Américas. Sé que Estados Unidos no regala nada y que Trump es un personaje siniestro. Pero lo que no puedo entender es la ausencia de emoción humana elemental. Esa frialdad doctrinaria que no se conmueve ante los videos de venezolanos llorando de alegría en las calles de Caracas. Que no siente nada ante las iraníes cortándose el pelo en señal de rebelión. Que siempre tiene un "pero" listo antes que un abrazo.
Preferiría, por supuesto, que los venezolanos hubieran derrocado solos a su tirano. Pero sé —porque la historia lo enseña— que pocas dictaduras caen sin alguna forma de presión internacional. La chilena no lo hizo. La argentina tampoco. La española menos. Y de todas las salidas posibles después del fraude brutal de julio, esta es de las menos sangrientas.
Hoy los venezolanos celebran. Las calles de Caracas se llenan de una esperanza que creíamos muerta. Y yo, que sigo siendo de izquierda precisamente porque creo en la dignidad humana antes que en las abstracciones geopolíticas, celebro con ellos.
Mañana habrá tiempo para analizar, criticar, contextualizar. Hoy, solo hoy, déjenme sentir esta alegría sin pedir permiso al manual del buen antiimperialista. Déjenme poner el corazón donde siempre debió estar la izquierda: del lado de la gente, no de los mapas.
El ataque artero de Camila Flores a @RodRettig es lo más bajo que visto últimamente en la política. No todo se vale, hay límites. Vaya un abrazo para Rodrigo.
La candidatura de Jannette Jara se ha fortalecido, a pesar de los descuelgues. La he visto en sucesivas entrevistas con claridad de ideas, certidumbre, buen manejo político y de las cifras. Su programa, me parece serio y bien orientado. Además percibo autonomía respecto al PC. En el escenario actual, con riesgo de Kast, y la inestabilidad que lo sucederá, creo que una votación suya alta refuerza el equilibrio político y mejora la presencia de la centroizquierda en el parlamento.
Necesitaría semanas para poder subir todo el acoso digital que recibo hace 4 años desde @Patitoo_Verde y cuentas similares. Coincide cuando empecé a investigar la corrupción en Las Condes. No todo vale y por el bien de nuestra democracia se tiene que investigar hasta el final
Reportajes CHV reveló el ejército de cuentas falsas 🤖 de la ultraderecha: manipulación, odio y violencia anónima al servicio de Republicanos.
El “jefe” sería Patricio Góngora Torreblanca, director de @canal13.
Qué dice @joseantioniokast o se va a esconder de nuevo? 🤔
#LaTerceraPM Hospital Nasser y nuevo asesinato de periodistas: el dramático historial de ataques contra el mayor hospital del sur de Gaza https://t.co/wHWHFw7Djl
Quiero valorar públicamente la entrega y aporte del Ministro @mariomarcelc. Liderar Hacienda no es fácil: exige resistir muchas presiones, en especial de los propios. Marcel hizo gran contención.
Y, sin él (y Chilevamos), imposible una buena reforma de pensiones. Fue él, no Jara.
Sobresalientes resultados de Falabella y Cencosud confirman que el aumento de ingresos salariales genera demanda interna y reactiva la economía. También confirma el ideologismo empresarial, que llora por el bolsillo izquierdo pero llena el bolsillo derecho
Lamentable que el FRVS y AH se hayan restado de la lista unitaria para enfrentar las próximas elecciones parlamentarias. Al otro lado del río están las derechas más radicales y populistas de nuestra historia reciente, y la dispersión del progresismo solo les favorece.
Relegar el Congreso a un rol secundario es un desmantelamiento progresivo de la representación democrática. La historia política nos enseña que los recortes a la pluralidad institucional rara vez terminan en ahorro, pero sí suelen derivar en democracias más frágiles
Kast desempolva un recurso del manual de las derechas ultras y radicales. Gobernar sin congreso ni deliberación democrática. Lo hizo Pinochet cuando cerró el Congreso, lo hizo Fujimori en el 92 y Bukele metió militares en el Congreso como herramienta de presión
Gobernar mediante decreto contradice los principios básicos del un sistema democrático. La experiencia comparada muestra que cuando se prescinde de los procesos deliberativos, se erosionan los contrapesos esenciales para evitar los abusos de poder.
"Una ética de lo común no es una receta, sino una orientación: un modo de mirar el mundo y de habitarlo con otros."
Muy recomendable este artículo de Jose María Jarry para @esdepolitologos. 👇👇
https://t.co/og3bLtrI7D