Con 40 años llevó a Argentina a jugar 120 minutos en en mano a mano mundialista. Enfrentó a su ídolo y estuvo absolutamente a la altura. No recibió goles por Uruguay ni España.
Cabo Verde se va de este Mundial por la puerta grande, respeto total.
Los del voto en blanco y el eterno victimismo frente a la polarización también representan un extremo: el del egoísmo, la pereza, la pequeñez y la falta de carácter.