Me callo porque es más cómodo engañarse. Me callo porque ha ganado la razón al corazón.
Pero pase lo que pase, aunque otro te acompañe, en silencio pensare tan solo en ti.
-Mi lema-
¿A dónde se va toda la amabilidad con la que me hablan para ofrecerme una tarjeta de crédito cuando les digo que no estoy interesado y, aun así, les deseo un excelente día, para que luego solo me digan “adiós” y me cuelguen la llamada de golpe?