Mi vida cambió el momento en que un viejo mentor me dijo esto:
“detener tu peor hábito cambiaría tu vida mucho más rápido que empezar tu mejor hábito…
arregla la fuga antes de llenar el cubo.”
Christopher Nolan nunca explicó el final de Interstellar. Cuando le preguntaron si el reencuentro de Cooper con su hija era real o simbólico, respondió: “No se trata de lo que ves, sino de lo que sientes”. La emoción era más importante que la respuesta.
Te podría decir que no hablaras.
Que no lo hicieras.
Que te callaras porque no merece la pena.
Pero te estaría mintiendo en todo lo verdaderamente importante.
Porque en esta vida, lo que importa nace casi siempre de un atrevimiento.
De una osadía.
De un riesgo que se corre con el corazón temblando.
Y es siempre —siempre— mejor aclarar una duda
que quedarse para siempre con una pregunta
guardada en el cajón de lo que pudo haber sido y no fue.
Así que sí.
Hazlo.
Dilo.
Dilo antes de que el tiempo borre lo que sientes
y también lo que la otra persona siente.
Quizá este sea el instante
en el que tu vida cambia.