Cuando dicen que las feministas nos pasamos en el 2018 pero abro twitter y veo que las adolescentes de ahora tienen que hacer las mismas cosas que hacíamos nosotras en esa época porque los varones siguen siendo unos misoginos degenerados
@PedroBa60863528 Pero la baja inflación a costa de los sueldos y cierre de empresas tampoco es algo positivo. No era sostenible en el tiempo la hiperinflación en el tiempo como tampoco lo es este modelo. Capaz la diferencia es cuánto tiempo se tolera cada tipo de crisis.
@MarianoLegal@sofistaserfista Hubo muchas olas inmigratorias. También vinieron judíos rusos, rumanos, ucranianos huyendo de los zares. No solo italianos o españoles. En los lugares donde desafortunadamente se aceptó nazis la gente los repudió hasta el día de hoy, pero no fueron aceptados por la soc.
Uruguay es violento, Paraguay es violento, Argentina es violento.
Los únicos que no son violentos son los europeos que colonizaron y esclavizaron al resto del mundo durante 300 años.
@indiebiqui A mí me tocaron el cu cuando tenía 11 años un pibe más grande del colegio y todas las chicas se pusieron en mi contra porque estaba muy normalizado que hicieran eso y yo era la loca. Hasta las maestras salieron a justificarlo porque yo "estaba muy linda"
@AballoneA@namiindustrial No son opcionales ni variables, están amparados por ley 🥴 10 dias al año por estudios y las licencias por enfermedad varían, pero están cubiertas también.
Natalia Melmann; 15 años, era abanderada, una familia presente; su "error" fue estar caminando a la mañana temprano por el centro de Miramar, después de estar en un boliche (ya la habian marcado dias antes como el "regalo" de un comisario de la bonaerense)
La Justicia de EE.UU. falló a favor de YPF y deja en evidencia años de mentiras. Al final, era un relato impulsado por los buitres para cuestionar una decisión soberana y hacerse (más) ricos.
Mientras el presidente Javier Milei hablaba del “impuesto Kicillof”, los propios abogados del Estado argentino, desde que se inició el juicio, defendían en la Justicia los mismos argumentos que sostuvimos siempre.
Ese “impuesto” nunca fue más que una operación: un coro de voces que repitió durante años los argumentos de los buitres, instalando que la nacionalización había sido técnicamente incorrecta. ¿Era desconocimiento, ingenuidad o una mentira interesada? Hoy queda claro.
No se trataba de atacarme a mí, sino de cuestionar una decisión soberana y de defender intereses extranjeros. La derecha nunca la habría nacionalizado. Trabajaron siempre para los buitres, pero paradójicamente hoy su modelo no colapsa por falta de dólares gracias a YPF. Milei se disfraza con el mameluco de YPF, pero nunca la defendió: actuó como empleado de intereses extranjeros.
Nacionalizar YPF fue una de las decisiones estratégicas más importantes de la Argentina en las últimas décadas. Hoy es una palanca de desarrollo del país y resulta clave para atenuar el impacto de la crisis energética global.
Aquella decisión, adoptada por @CFKArgentina marca el rumbo del modelo de desarrollo que la Argentina necesita: defensa del interés nacional, desarrollo federal, articulación público-privada, inversión en ciencia e infraestructura, potencial industrial, producción y cuidado de nuestros recursos naturales.
Se hizo justicia. Los buitres no siempre ganan.
YPF es de los argentinos. El futuro también.
Leo con frecuencia este tipo de argumentos, que son el estribillo del pensamiento liberal contemporáneo: “no me obligues a pagar el sobrecosto de tu ineficiencia”, “no cercenes mi libertad de elegir”, “no dispongas de mi dinero”; o, llevado al siguiente nivel por este usuario: “no me pidas que deje de cumplir mis sueños para financiar los de otros”.
Conviene resistir la tentación de calificar esta concepción tan individualista del mundo —en virtud de la cual únicamente importan mis necesidades, aun las más burguesas— e identificar aquello en lo que ese razonamiento zozobra: la idea de que el mercado es simplemente la suma de libérrimas voluntades entre individuos que intercambian en igualdad de condiciones.
Algunos ejemplos prácticos que ilustran y refutan este pensamiento:
Un niño vende pulseras en la calle por un dólar y el turista le regatea el precio. El liberal ignorará la desigualdad evidente y dirá: es un acuerdo entre partes.
Idéntica lógica aparece en la noción del mérito absoluto: todos “son libres de progresar” y el que es pobre no hizo lo suficiente. Otra vez se supone que todos parten del mismo punto y compiten en condiciones similares.
Algo similar parece ocurrir en economía. Con frecuencia se invoca la libertad de elección del consumidor como si todos los productores compitieran en igualdad de condiciones: empresas, trabajadores e incluso países.
Pero la realidad es más compleja. Las personas, las empresas y las economías no parten de condiciones equivalentes. Y cuando se ignoran esas asimetrías, lo que se presenta como libertad muchas veces termina siendo simplemente la ley del más fuerte, en perjuicio de millones.
Pero como la realidad ya ha sido pensada antes —y mejor— por quienes nos precedieron, existe una institución que el liberalismo aborrece convenientemente, llamada Estado, cuya función es regular esas desigualdades en pos del bienestar común.
Después de todo, la vida en sociedad consiste, en alguna medida —y aunque incomode a algunos—, en contribuir a financiar los sueños de otros.
@ElMichalito@Capitan_UY@UlisesDavid__ Pero es víctima de abuso, él no la ve porque lo sienten y le expliquen. No vé el peligro que es eso. Lo lógico no es burlarse de él porque siga en esa situación.