A los hombres nunca se les permite sentirse mal, estar mal económicamente, ni quejarse de nada. Siempre tienen que ser fuertes, aparentar que nada les duele, cargando con una responsabilidad en la que jamás pueden mostar su vulnerabilidad. Y eso me parece triste.
Es increíble como puede cambiar todo en un año, en un mes, es un día, en una hora, en un minuto e inclusive en un segundo. Hay que valorar cada momento que vivamos, aprender y sobre todo agradecer por todo.
Dios nos cuide y nos proteja un año más, una vida más.