Tigres juega sin idea, sin garra, sin motivación. El equipo está sumergido en un letargo. Todo se descompuso. Tigres ha tocado fondo. El futbol no puede dirigirse desde un comité. La administración de un equipo necesita una brújula con autoridad y conocimiento de causa y en la institución no existe alguien con ese perfil. El manejo tan corporativo y las decisiones “frías” han distanciado a la afición y fragmentado la plantilla. Se necesita un proyecto a largo plazo, pero sobre todo, una visión renovada.
Dejamos de sentirnos incomparables. Dejamos de creer. Dejamos de sufrir. Esto no es Tigres.
Narcoterrorismo en Acámbaro, enfrentamientos en Guerrero, guerras en Sinaloa y Chiapas
Este es el país que AMLO y Morena le han dejado a México a causa de su pacto con el narco a cambio de votos.