Noto mucha preocupación en el partido de Gobierno por nuestra decision de no votar la Rendición de cuentas en General.
Cuando vino el Ministro de Economía le hicimos estos 5 planteos a los que respondió negativamente :
1) Si estaba dispuesto a seguir exigiendo que se envíe a los niños a la escuela y a los centros de salud para recibir la asistencia;
2) Si estaba dispuesto a dejar de perder 40 millones de dólares en el Cemento de Ancap y destinar esa cifra a duplicar el aumento de los recursos para combatir la pobreza infantil;
3) Si estaba dispuesto a parar los ingresos a la función pública que pasaron entre 2005 y hoy de 230.000 a 315.000;
4) Si estaba dispuesto a escuchar lo que le dice su propio Comité Fiscal Asesor y replantearse el rumbo de la deuda y el gasto que es insostenible, entre otros motivos por querer modificar las Afaps;
5) Si estaba dispuesto a reestudiar desde el punto de vista financiero, ambiental y tecnico Casupá;
Nos dijo que no o no contestó y por ende no lo acompañamos
Ahora se hacen los sorprendidos
Después de esto las calificadoras de riesgo salieron a advertir lo mismo que advertimos
Están llevando al pais por mal camino; no los vamos a acompañar por el mismo por responsabilidad con el pais.
Cambien y escuchen
Todos tenemos momentos poco lúcidos. Este es uno. No porque la opinión sea desafortunada, que lo es, sino porque es rancia. Demuestra, inesperadamente, una falta de comprensión de lo que está pasando a nivel de la ciudadanía. Los que manifestaron por la muerte de la pediatra y la incomprensible decisión de Lustemberg, con visos de corrupción. Los que protestamos por la opacidad manifiesta de la compra de la camioneta del presidente, aunada a la bobera política del gobierno. Los que nos indignamos porque los legisladores nos traten como basura desdeñable. Los camioneros que recorrieron 600 o 700 km para entregarle una carta al presidente. Los vecinos que protestan por la inseguridad creciente de sus barrios. Los que nos indignamos porque muchos políticos comen y gastan del erario como si no hubiera un mañana. Los que nos enfurecemos al ver la tibieza de una oposición que no es capaz de encarar una agenda propositiva pero confrontativa de verdad con el gobierno, no somos intensos virulentos. Quizá somos mucho más reales que ese universo rosa, edulcorado, diplomático y teletubbie que Martín percibe como deseable. No, no somos los que habríamos llamado a Piñeira (mucho más a la derecha que cualquier político uruguayo) la derechita cobarde. Somos los que llamamos a la oposición actual del uruguay, con honrosas excepciones, la socialdemocraticita pusilánime.
@AntoGordillo@ONVentura Lamentablemente, como bien decís, cada vez cuesta más comprar una vivienda y los apartamentos grandes no sé venden tanto y nadie invierte en algo para perder dinero.
@AntoGordillo@ONVentura Antonella, el precio del m2 en UY no es un tema de costo de los materiales importados. Construir monoambientes muchas veces es una manera de hacer viable un proyecto que de otra forma no lo sería.
1. Asi se comportan las hinchadas con la seguridad privada.
2. Así se comportan las hinchadas con la Guardia Republicana.
La policía DEBE estar en las tribunas.
Acá está la prueba.
Y también en todos lados.
Fin.
He tenido algunos problemillas con el agua caliente. Y creo que hay una valiosa lección que aprender.
Mi calentador se rompió. Contacté con un fontanero que me dio buena impresión (alto y bien parecido) y, tras una espera de tres meses, se puso manos a la obra. Parecía fácil, pero las cosas se fueron dilatando.
Al llegar al primer año sin agua caliente, pensé que era cuestión de tiempo. “Esto se arregla, oiga”, me decía Paco mientras sorbía café en mi cocina.
El segundo año le subí la tarifa, porque quizás con más recursos podría comprar mejores herramientas. Algún amigo me sugirió cambiar de fontanero. Imposible: yo estoy comprometido con la clase obrera. Paco es uno de los nuestros. La lealtad es importante.
El quinto año contraté a un segundo fontanero para que ayudara a Paco. El décimo, a un tercero, especializado en supervisar a los otros dos. El decimoquinto, monté un departamento de coordinación de fontaneros con su jefa de recursos humanos.
Y aún así, la caldera seguía fría.
En el año veinte, Paco vino con un Audi nuevo. Le pregunté por la caldera. “Compleja, oiga, muy compleja. Necesitamos más medios.” Le contraté dos ayudantes más y un becario.
En el año veintidós, fundamos el Observatorio Nacional de la Caldera, con sede en un edificio acristalado, doce investigadores titulares y un boletín trimestral indexado. Publicaron un informe de cuatrocientas páginas titulado Hacia un nuevo paradigma hidrotérmico: retos y oportunidades. La conclusión, en la página 387, era que hacía falta más financiación.
El año pasado, Paco llegó en helicóptero. Aterrizó en mi azotea con casco corporativo y dos asesores del Observatorio. Bajó, miró la caldera tres segundos, dijo “esto requiere inversión estructural” y se marchó volando hacia su próxima keynote en Singapur. Le facturé el aterrizaje. Él me facturó el diagnóstico, el desplazamiento y el dictamen pericial del Observatorio.
Esta mañana me he vuelto a duchar con agua hervida en cazos, como mi bisabuela. He llegado a una conclusión firme, meditada, irrenunciable: el problema es que faltan fontaneros. Necesitamos más. Muchos más. Con helicópteros más grandes y un segundo Observatorio que vigile al primero. Es la única solución decente que se le puede exigir a una sociedad civilizada.
Mañana convoco oposiciones.
No es la caldera: es la civilización. El agua caliente es un derecho.
Hoy mi mujer ha tenido que peregrinar por administraciones públicas, sin cita previa porque llevaba días intentándolo por teléfono y ha optado por ver si conseguía la empatía del funcionario de turno.
Más allá de la odisea (cuando me lo contaba íbamos pendulando entre la carcajada y la desesperación), se ha traído un análisis de lo rotos que están los procesos," porque se han enfocado en la atomización de las tareas y su distribución en diferentes organismos y personas, lo que deja huecos en el flujo que hacen que se trabaje y se retrabaje sobre el mismo caso, pero sin llegar a completarlo. Mucho trabajo, poco avance, gran frustración del ciudadano.
Su visión, que comparto, es que sería mucho mejor que para un gestión determinada se asignase a un solo funcionario y que este fuese siguiendo el camino necesario hasta su finalización, dado que conoce mejor las diferentes ventanillas, la nomenclatura, etc... Y fuese interactuando con el ciudadano conforme lo necesitase.
Pero lo mejor de toda esta historia es su reflexión final: "¿Sabes que es lo que hace que sea mínimamente funcional hacer una gestión en un organismo público? El vigilante de seguridad, que va ayudando a los ciudadano a orientarse sobre dónde ir a continuación."
Humanos de buena voluntad rellenando los huecos de procesos rotos. Ese es nuestro mundo hoy.
Vivo en Uruguay desde hace 14 años. Llegué casi de casualidad entre varias opciones migratorias, pero desde los pocos meses acá me quedé por elección.
Pude irme a Argentina, en España, en Estados Unidos, en Ecuador e incluso en China. De todos esos países recibí (y sigo recibiendo) propuestas de trabajo o negocio.
Sigo eligiendo Uruguay. Mi elección no es racional aclaro, es emocional. Yo acá me siento en casa. Acá se acabaron "mis ganas de escapar".
Uruguay tiene todo para ser un país desarrollado, empezando por sus dimensiones y poca población que le deberían permitir cambiar rápidamente y adaptarse el mundo, prosperar en él.
Los heraldos del conformismo y la justificación sacarán su batería de excusas: "estamos lejos de todo", "no somos de la UE ni de la Commonwealth", "somos chicos". Estos son solo algunos de los ejemplos de "las uvas están verdes" para demeritar los éxitos de otros y justificar la cobardía (sí, es cobardía: la mediocridad es cobardía) propia.
La realidad es que tenemos todo para ser el mejor lugar en el mundo para nacer y vivir, todo menos lo más importante: voluntad.
Y esa falta de voluntad es consecuencia a su vez de una tremenda falta de liderazgo.
En el ejemplo irlandés que pone Ibrahim en su artículo siempre hay, al menos, un Alexandros. Siempre hay alguien ("alguienes") que se atreve, que corta el nudo gordiano, que cruza el Rubicón, que va más allá. En Irlanda, Nueva Zelanda, Australia, Estonia, Taiwan, Corea, Singapur: siempre hubo quienes se la jugaron.
Nosotros no tenemos eso en nuestras élites.
En el mejor de los casos tenemos reformistas descafeinados.
Da igual si son nuestras élites intelectuales, académicas, culturales, políticas o empresariales, las propuestas son siempre reformas light, tan light que operan como "vacunas" para el sistema: lo ayudan a generar más defensas contra los cambios.
"Dentro del sistema todo, fuera del sistema nada".
Y todos sabemos que el sistema está quebrado. Sabemos que la movilidad social es nula, que la educación es ineficaz a ineficiente, que el Estado no garantiza la seguridad ni la justicia, que la Economía no crece ni el empleo tampoco, que el costo de vida es insoportable y, como consecuencia de ello, la gente se va, vota con los pies, incluso los inmigrantes se van de vuelta, la gente no tiene hijos, la gente se deprime, se auto elimina.
¿Llevará todo esto a que deje de ser para muchos "suficientemente bueno"? ¿Llevará a que nos animemos a encarar profundos cambios que llenen el país de oportunidades y esperanza?
La Pesca es un ejemplo de que se puede, de que las corporaciones no son omnipotentes, de que con visión y valentía, es posible romper el status quo y cambiar rápidamente.
Sí, personalmente elijo creer que sí, que en Uruguay podemos cambiar si decidimos liderar y cual efecto "Pigmalión", ser cada día, parte de esos cambios.
Hace 15 años esto sonaba raro, hoy suena obvio: Los sindicatos no son los héroes románticos. Son grupos de presión que quieren beneficios. Como el lobby farmacéutico, las cámaras empresariales o una caja profesional. Defienden sus intereses. Los suyos. No los tuyos.
Por cierto, el problema no es que defiendan intereses, todos lo hacemos. El problema es "como" lo hacen: bloqueando producción, violando propiedad privada, limitando la libertad de otros. Una organización civil negocia. Una mafia presiona.
Y ojo con el relato de "los trabajadores" como si representaran a todos. Spoiler: no. Representan a "sus" afiliados, no a los demás trabajadores del país. Y menos al que está buscando trabajo, a ese no lo representa nadie. De hecho, las barreras que levantan los sindicatos son parte del problema.
Porque cada "conquista sindical" tiene un costo. Y ese costo no lo paga la empresa, lo paga el jubilado en el supermercado, el desempleado que no consigue trabajar, el consumidor que paga más por un servicio peor. Es una transferencia forzada desde la mayoría sin lobby hacia la minoría organizada, como decía Rand.
El caso de Conaprole ilustra todo esto. Si una unidad de la empresa pierde plata (por ineficiencia, por salarios altos, etc) ese agujero lo tapa alguien. Tal vez el productor con menos ganancia. O el consumidor, con más precio. Y cuando el productor deja de invertir, no hay mejora tecnológica, no bajan los costos, y el consumidor vuelve a perder.
¿Y quién es ese "consumidor"? No es otro ente abstracto. Es otro trabajador (de otra empresa, otro sector), o un jubilado, viendo cómo sus ingresos rinden cada vez menos, por financiar los privilegios de la corporación de al lado.
En fin, otro día en el planeta de lo mitos y leyendas socialistas.
@jjbbMacMont Por supuesto que es mucho mejor que lo que hay ahora.
Ahora, seguimos esperando que algún corrupto vaya en cana, por ejemplo.
Me había ilusionado con que iban a destapar varias ollas en gobierno anterior pero no. Al final del día, se cuidan entre ellos.
https://t.co/6S3FmEh0Vb
Esta canción es peligrosa e injusta.
Son profesionales y no deberían sumarse ya que les puede pasar.
La historia clasica está llena de glorias que cruzaron de vereda.
Es cierto que no siempre directamente.
Pero...
Yo vi a:
Luis Cubilla, Pablo Forlán, Walter Taibo, Pepe Sasía, Ildo Maneiro, Pinocho Vargas, Venancio Ramos, Carrasco, Revetria, Alzamendi, Aguilera, De Lima, Lucho Romero, Aguirregaray, Luis Aguiar, etc.
Hay muchos más empezando tal vez por Carlos Scarone.
Fernando Morena era socio de Nacional y Héctor Scarone era hincha de Peñarol.
Hasta Juan Eduardo Hohberg y Roberto Scarone dirigieron Nacional y Ondino Viera, Roberto Fleitas y Juan Ricardo Faccio dirigieron Peñarol. Los vi a todos.
No siempre fueron de inmediato. Pero todos fueron importantes en uno y luego en el otro.
Quienes cantan dentro y fuera de la cancha seguramente no conocen a la mayoria de los que menciono.
Googleenlos... leer no muerde.
La ignorancia de la historia no es excusa.
Por lo tanto, sobre un vehículo de menor valor me están haciendo pagar implícitamente una alícuota bastante superior que el año pasado.
Esto lo definen los Intendentes, mayoría de los cuales pertenecen a la misma oposición que protesta contral el gobierno central.
Todos callados.
@AntonioMaeso Prefiero que lo gasten en comida a que se lo queden para ellos. Bastante se les paga.
Va, en realidad prefiero que no viajen tanto al pedo y no gasten. Pero si van a gastar, que sea con comprobantes.
Varios que viajan para "sumar" viáticos, al final es lo mismo.
@MartinFitz23506 No, para que ahora van ir a buscar el vino y lo van a rifar entre la audiencia de algún programa de radio que les caiga bien, juaaa. Para qué sacan la tuba...
Se hacen pegar por $400. Ojalá les pegaramos por todos los gastos al pedo que hacenb con la nuestra.
«Esto son verdades de a puño, y lo que están haciendo es un insulto al Arte, y el Arte es sagrado, por lo tanto, el dinero del choripán debe financiarlo» aullan los murgueros, que parece que no pueden gestionar su propio odio sin que la sinarquía internacional se los financie.
@nicotrajtenberg Armo un barco de papel con la bandera de mi país, que necesita más seguridad, menos pobreza, más trabajo y bajar los impuestos. Que todos compartan diciendo: "Mi país primero".
@alainmizrahi Me refiero al mismo que nos hackeó la cuenta. Venía con "referencias". Nos pasó él mismo otras cuentas de Uruguay que había hackeado y que habían pagado; y les había devuelto la cuenta. Después negociamos el precio, le pagamos y cumplió... Increíble pero cierto.