Estuve deprimido y con ansiedad hace poco y nadie se dio cuenta. Fui todos los días a mi trabajo, ayudé a todos los que pude, seguía siendo buena persona, sonreí y contesté mensajes. Y todo en absoluto silencio. Mi vida era un caos, pero nunca fue justificación para ser malo con los demás.
Todavía estoy sanando. No me refiero solo a sanar de relaciones tóxicas o desamores. Me estoy curando de los errores que cometí, de mis problemas familiares, de amistades, de fallarme a mí mismo, de decepciones, de expectativas que no pude alcanzar.
Una de las peores cosas de ser adulto es tener que limpiar tus lagrimas, recoger tus pedazos rotos, ponerlos en tu mochila e ir a hacer tus responsabilidades del dia, como si nada hubiera pasado. No importa si estas agotado o no, la vida no espera por nadie.
Wey todos hablan del contacto 0, pero nadie habla de lo difícil que es mantenerse firme en esa decisión sabiendo que no es lo que quieres, pero si lo necesario para estar bien.