Mañana comenzará el Mundial, y muchos estarán atentos a los partidos. El fútbol nos recuerda algo que no debemos olvidar: la vida no es una carrera para lucirse en solitario, sino un camino que aprendemos a recorrer juntos. Quien no sabe pasar el balón, aunque tenga talento, todavía no ha entendido el juego. Y quien no sabe vivir con los demás y para los demás, todavía no ha entendido la vida. #ViajeApostólico
El show de medio tiempo de Michael Jackson para el Super Bowl de 1993 en el Rose Bowl de Pasadena,California.
Para muchos el mejor de la historia.
Dos minutos inmóvil y en silencio para comenzar.
Para ser libres, es necesario partir de un fundamento estable, de la roca que sostiene nuestros pasos. Esta roca es un amor que nos precede, nos sorprende y nos supera infinitamente: el amor de Dios. #JubileoDeLosJóvenes
"Nada te turbe,
nada te espante,
todo se pasa,
Dios no se muda.
La paciencia todo lo alcanza.
Quien a Dios tiene,
nada le falta.
Sólo Dios basta."
Santa Teresa de Jesús
El Papa León XIV reflexionó durante la audiencia general de este miércoles sobre la esperanza cristiana, una de las tres virtudes teologales junto con la fe y la caridad, y señaló que “incluso cuando nos sentimos perdidos”.
“No hay ningún grito que Dios no escuche, incluso cuando no somos conscientes de dirigirnos a él”, afirmó el Pontífice que para apoyar esta idea analizó el pasaje de la sanación de Bartimeo, descrito en el Evangelio de San Marcos como un hombre ciego y mendigo, que se encontró con Jesús a la salida de Jericó.
Según señaló, este relato ayuda a comprender que “nunca hay que abandonar la esperanza, incluso cuando nos sentimos perdidos”.
El Santo Padre habló sobre las curaciones que realizó Jesús e invitó a los católicos a presentar ante el Corazón de Cristo las “partes más doloridas o frágiles” o aquellos lugares de la vida en los que se “sienten paralizados y bloqueados”.
“¡Pidamos al Señor con confianza que escuche nuestro grito y nos cure!”, exclamó el Pontífice.
El Papa puso el foco en la actitud de Jesús que no se acerca “inmediatamente a él” que incluso le pregunta qué quiere que haga. En realidad, “no es obvio que queramos curarnos de nuestras enfermedades, a veces preferimos quedarnos quietos para no asumir responsabilidades”, justificó el Pontífice.
“Parece extraño que, ante un ciego, Jesús no se acerque pero, si lo pensamos bien, es la forma de reactivar la vida de Bartimeo: lo empuja a levantarse, confía en su posibilidad de caminar”, añadió.
De hecho, aseguró que Bartimeo no solo quiere volver a ver, sino que también “quiere recuperar su dignidad”.
“Para mirar hacia arriba, hay que levantar la cabeza. A veces las personas se bloquean porque la vida las ha humillado y solo desean recuperar su valor”, insistió el Santo Padre.
Por ello, llamó a hacer todo lo posible por conseguir lo que se quiere “incluso cuando los demás te reprenden, te humillan y te dicen que lo dejes”. “Si realmente lo deseas, ¡sigue gritando!”, exclamó.
En todo caso, subrayó que lo que salva a Bartimeo “es la fe”. “Jesús nos cura para que podamos ser libres”, remarcó.
Exponerse ante Jesús con todas nuestras vulnerabilidades
León XIV se detuvo también en el gesto que tuvo que realizar Bartimeo de arrojar su manto para ponerse de pie.
“Para un mendigo, el manto lo es todo: es la seguridad, es la casa, es la defensa que lo protege. Incluso la ley protegía el manto del mendigo y obligaba a devolverlo por la tarde, si había sido tomado en prenda”, explicó.
En este sentido, comparó de forma metafórica el manto del mendigo con las “aparentes seguridades” que rodean nuestra vida.
“Muchas veces lo que nos bloquea son precisamente nuestras aparentes seguridades, lo que nos hemos puesto para defendernos y que, en cambio, nos impide caminar”, destacó.
Por ello, recalcó que para ir a Jesús y dejarse curar, Bartimeo “debe exponerse a Él en toda su vulnerabilidad”. Un paso fundamental para todo camino de curación.
Finalmente, llamó a poner “con confianza ante Jesús nuestras enfermedades, y también las de nuestros seres queridos”, así como “el dolor de quienes se sienten perdidos y sin salida”. “Clamemos también por ellos, y estemos seguros de que el Señor nos escuchará y se detendrá”, concluyó.
Antes de comenzar la catequesis, el Papa recorrió en papamóvil la plaza de San Pedro. Como cada miércoles muchas familias esperaban con alegría que el vehículo pasase cerca de ellos para que sus hijos pequeños recibieran el regalo de la bendición. También había muchas banderas en representación de los países de los que provienen los peregrinos. Durante el recorrido, el pontífice hizo parar el papamóvil en varias ocasiones, por ejemplo, para firmar un libro.
Una de las imágenes que siempre se recordarán del Papa Francisco es esta: cruzando en soledad la plaza de San Pedro, vacía por la pandemia, bajo la lluvia y el silencio. No hacían falta palabras para entender el momento.
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