nada me prende más que UN HOMBRE CABALLEROSO que te cambie de lado de la calle, te abra las puertas, te deje pasar primero y se fije SIEMPRE en los detalles si o no mis lobas
La mayoría de las mujeres no lloran por el hombre; lloran por ellas mismas, por el esfuerzo que dieron, la esperanza que tuvieron, la ilusión en la que cayeron y el recordatorio de que el amor no las ha recompensado.