Los colombianos le fallaron a Colombia. Le fallaron a las regiones, a los campesinos y campesinas, a los jóvenes, a las madres comunitarias, a los pueblos indígenas, al pueblo afro y a la comunidad LGBTI.
Lo más doloroso no es la derrota política. Es descubrir cuántos patriotas de balcón, expertos en banderas, himnos y discursos de patria, prefieren conservar sus privilegios, sus prejuicios o sus miedos antes que construir un país más digno para todos.