No puedes herir a alguien que ha leído a Tolstói, Dostoievski, Kafka, Nietzsche, Kierkegaard y Camus por diversión. Su serotonina abandonó el chat hace años.
Os juro que soy cero monárquica, pero escuchar un discurso plagado de citas y nombres propios sin que mire ni un segundo a un papel, con esa riqueza léxica y esa facilidad de expresión y comunicación es tan extraordinario... Ojalá hubiera discursos así en el Congreso y el Senado.
Mi mayor miedo sería perder la ilusión, que un día me despertase sin ilusión por nada, que no me motivase ni el cine, ni la literatura, ni la escritura, ni la belleza del mundo. Hay que conservar intacta la ilusión y hay que tener objetivos para aligerar el peso de la vida.
Algunos volvemos a ver nuestras películas favoritas y leemos de nuevo nuestros libros preferidos porque la ficción no es para nosotros un pasatiempo, ni siquiera un refugio, sino algo imprescindible para vivir, una especie de droga que nos hace olvidar nuestras desgracias.
La única red social sostenida en una pasión y no en generar adicción a la gente para que se mantenga adentro perdiendo tiempo.
Entras 15 minutos, investigas, guardas unas películas que te interesaron, te vas. Si toda la tecnología fuese así de sana el mundo sería un mejor lugar.
“El corazón humano tiene una forma de volver a hacerse grande incluso después de que se haya roto en un millón de pedazos”.
Los puentes de Madison (1995)💔
“The one who’s in love always wins. It doesn’t matter if you get your heart broken. When you’re feeling, you’re alive. The sun doesn’t care whether the grass appreciates its rays, right? It just keeps on shining. That’s you.”
Ahí está el Hawke escritor. Y toda la razón.