Esta noche la penumbra oprime la luz de las velas con una ferocidad insólita y parece oírse la risilla inquieta de los sueños bajo la cama esperando el momento para tendernos la emboscada perfecta.
No es tanto elegir un camino como crear el tuyo sabiendo que será cuestión de tiempo que la duda aparezca preguntando qué tal te van las cosas desde entonces.
Extrañaba la sensación que genera el vivir un sueño dentro de otro, un bucle de acontecimientos separados por interminables falsos despertares. Sospecho que en algún plano alternativo todavía sigo con los ojos cerrados.
Se ha quedado buena noche para visitar las lecturas inacabadas, los cuadros que no secan y los recuerdos imaginarios, deambulando por el palacio al ritmo en que respiran los sueños que todavía duermen.