The gamergate era led gamers to realize that leftists were just as lame and censorious as the boomer conservatives they'd spent the past decade and some change making fun of.
Instead of reflecting on this for even a minute, leftists have chosen to blame the CIA and Epstein.
Se apropiaron de nuestros juegos, de nuestros personajes, y de nuestras historias.
Los destruyeron sistemáticamente en todo aspecto, burlándose de nosotros en cada segmento del proceso.
Destruyeron cada icono de nuestra felicidad mientras nos decían que era nuestra culpa por atrevernos a disfrutarlo.
Y cuando todo esto salió a la luz se burlaron de nosotros por quejarnos.
Si, Gamergate fue un despertar político.