Les juro que es horrible tener que luchar con tu propia cabeza, un día estás súper bien y al otro no tienes ganas de nada, te sientes estresado, cansado y sin ganas de nada.
No suelo hablar de tu partida, prefiero evadir el tema, porque cada vez que intento hacerlo se me hace un nudo en la garganta y recuerdo lo importante que fuiste en mi vida y simplemente todavía no puedo aceptar que ya no estás aquí.