quedan dos días para mi cumpleaños y esta vez literalmente que viene mal, este año fue el peor hasta ahora ( por los menos para mi) ojalá pase rápido. Son los 20 que los tenía pensando de otra forma pero bueno ya de costumbre se arruina todo.
No es enojo, es aprendizaje. Porque al final uno deja de medir quién se quedó y empieza a valorar quién realmente estuvo sin necesidad de nada a cambio.
Las personas van y vienen, pero la forma en la que están cuando más lo necesitás… eso no se olvida.
Hay algo que con el tiempo se entiende: no todas las amistades son para siempre, algunas son solo de paso.
Están las que aparecen cuando todo va bien, cuando hay risas, planes y algo para dar. Pero cuando la vida pesa un poco más, el silencio se vuelve respuesta.