La estancia del Coco en Pumas es insostenible.
Juegas la final más importante de la década y lo haces de manera timorata para no arriesgar tu participación en el Mundial con tu selección y ni te metieron a jugar.
Hoy te haces hechar.
Si tienes huevos, vete de Pumas.
Si los jugadores de Pumas tienen una pizca de amor por este glorioso club, hoy mismo se tienen que quitar la vida.
No debe quedar ni un pendejo vivo que no esté dispuesto a rajarse la puta madre por estos colores.
Se está normalizando la puta mediocridad.