Qué curioso. Tatiana Clouthier descubre que Morena “traicionó sus valores” justo cuando le niegan una candidatura. Como activista ciudadana y luchadora por la democracia que alguna vez fue, debió haber alzado la voz antes, ante el debilitamiento de contrapesos, la reforma judicial, los ataques a periodistas, la sobre representación ilegal en el Congreso y tanto más. La traición que hoy denuncia no empezó con Clara Luz. Empezó cuando Morena convirtió en prescindibles muchas de las causas democráticas que Tatiana decía defender.
La impunidad como sello de la casa.
La misma FGR que no encontró motivos para investigar a Andrés López Beltrán ahora le extiende certificado de “frente limpia” a Rubén Rocha Moya.
No importan los reportajes, las investigaciones periodísticas, los señalamientos acumulados. No se investiga para esclarecer: se investiga para exonerar. Y ante cualquier cuestionamiento, la coartada de siempre: “ultraderecha”, “injerencismo”, “soberanía”.
Así Morena no fortalece la legalidad: la desafía. Y convierte a la Fiscalía en escudo del poder.