J’ai vu Messi perdre 2 finales de Copa América et annoncer sa retraite internationale en 2016. J’ai vu la Copa América être organisée 5 fois en 10 ans. J’ai vu Messi quitter Barcelone, sortir de sa zone de confort et ne marquer que 6 buts en Ligue 1 lors de sa première saison avec le PSG. Chacun écrit son histoire, mais les faits restent les faits.
J’ai vu Cristiano Ronaldo remporter la Premier League, la Liga et la Serie A, en terminant meilleur buteur dans chacun de ces grands championnats. J’ai vu 3 Premier League d’affilée, 3 Ligues des champions d’affilée en étant le meilleur buteur, puis offrir au Portugal les premiers grands trophées de son histoire. Une carrière comme celle-là ne se raconte pas, elle se respecte. 🐐🇵🇹
Lionel Messi, one of soccer’s wealthiest and most famous stars, has become the subject of conspiracy theories from some World Cup watchers who accuse FIFA of displaying favoritism toward him and the Argentine team.
Read more: https://t.co/3DaHG1iqOy
Photo: Erick W. Rasco/Sports Illustrated via Getty Images
🚨El periodista de investigación Romain Molina (@Romain_Molina) reveló presuntas irregularidades en el manejo de los recursos que recibió Argentina tras conquistar la Copa del Mundo de 2022.
Según la investigación, más de 42 millones de euros de los 300 millones entregados habrían sido desviados a empresas pantalla. Además, un contrato firmado nueve días antes de la final habría cedido el 30% de los ingresos mundialistas de la AFA a la empresa TourProdEnter, sin aparente vínculo con el fútbol, a la que presuntamente la FIFA transfirió directamente esos recursos.
📸 @PolymarketFC.
Quisieron que fuera reconocido y recordado como el mejor futbolista de todos lo tiempos, pero lograron que el mundo lo repudie y vea en él la corrupción personificada. Lionel Andrés Messi Cuccittini pasará a la historia como la prueba fehaciente de que la pelota sí se mancha.
Durante años nos vendieron un relato: que Messi era un Dios del futbol. Que todo lo que ganó con el Barça, sus Balones de Oro y sus títulos con Argentina eran consecuencia exclusiva de su supuesto talento divino. Construyeron la imagen del futbolista perfecto: noble, humilde, intocable y merecedor de absolutamente todo.
Pero ese relato empezó a desmoronarse con el caso Negreira. Durante más de una década, el Barcelona realizó pagos por supuestas asesorías arbitrales a quien era vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros. Esa sombra inevitablemente alcanza los títulos de aquella etapa y también una parte de los números que inflaron el mito de Messi.
Después llegaron los Balones de Oro, donde los criterios cambiaban según conviniera para premiarlo.
En 2010 se impusieron las estadísticas individuales por encima de los títulos y de las extraordinarias temporadas de Xavi, Iniesta y Sneijder.
Y ni siquiera puede ignorarse que su primer Balón de Oro, en 2009, llega después del escandaloso arbitraje de Stamford Bridge, una de las mayores polémicas de la historia reciente del futbol.
Los Balones de Oro de 2011, 2012 y 2015, para mí, fueron merecidos.
Pero en 2019 volvió la polémica. Messi terminó llevándose el premio prácticamente por ser el máximo goleador de LaLiga, mientras Virgil van Dijk completó una temporada extraordinaria con el Liverpool, conquistando Europa y siendo el mejor defensor del mundo.
En 2021, el Balón de Oro debió ser para Robert Lewandowski, que venía de romper todos los registros con el Bayern. El gran argumento para premiar a Messi fue la Copa América.
Y en 2023 la contradicción fue todavía mayor. El Mundial pasó a ser el criterio absoluto para entregarle otro Balón de Oro, mientras Erling Haaland firmó una temporada histórica ganándolo prácticamente todo con el Manchester City y Kylian Mbappé también tuvo números extraordinarios. Curiosamente, lo que en 2010 no importó —los títulos colectivos— ahora sí era determinante. Los criterios cambiaban según el ganador.
Con Argentina también hubo un antes y un después.
Antes de 2021, una enorme parte de la propia afición argentina señalaba a Messi como un “pecho frío”, incapaz de aparecer en los momentos decisivos. Luego vinieron su renuncia a la selección, sus acusaciones contra la CONMEBOL por supuestos favoritismos hacia Brasil y, llamativamente, comenzaron a aparecer decisiones arbitrales que constantemente terminaban beneficiándolo.
También resulta difícil ignorar que la Copa América pasó de disputarse cada cuatro años a celebrarse cinco veces en apenas una década, hasta que finalmente Messi pudo levantar el trofeo.
En 2022, Louis van Gaal dejó una frase que dio la vuelta al mundo: que querían hacer campeón a Messi y que algún día la verdad saldría a la luz.
Y, guste o no, ese proceso ya comenzó.
Cada vez son más las personas, incluso fuera del futbol, que dejan de ver a Messi como un héroe intocable y empiezan a verlo como un futbolista al que el sistema protegió y benefició hasta niveles difíciles de justificar. Como un producto construido alrededor de intereses deportivos, políticos y comerciales. Como la gran figura que la FIFA decidió convertir en leyenda.
Y eso, inevitablemente, termina manchando su legado.
Por eso yo nunca compraré el relato del “GOAT”.
Durante toda mi vida voy a combatir esa narrativa. Para mí, Messi fue un genio con el balón, nadie puede negar su talento. Pero también fue un futbolista cuyo legado quedó marcado por Negreira, por decisiones arbitrales polémicas, por criterios cambiantes en los premios individuales y por un sistema que, demasiadas veces, jugó a su favor.
En mi historia no será el mejor futbolista de todos los tiempos.
Será recordado como el Falso Mesías: un genio, sí, pero también una figura cuyo mito, en opinión de millones, fue construido, beneficiado y protegido por el sistema.
Al final arruinaron su legado x esa obsesión de darle cosas que no merece.
A estas alturas sólo tiene el respeto de argentinos (lo cual es lógico, quieren ganar, no importa cómo) y fans del Barsa (lo cual es lógico, para ellos es normal comprar árbitros).
Cristiano Ronaldo se va de su último Mundial. Probablemente también fue su último partido con Portugal. Se terminó el sueño de levantar la Copa del Mundo.
Gracias, Cris. Lo diste todo, incluso más de lo que cualquiera podía exigir. Antes de tu llegada, Portugal solo había disputado tres Mundiales (1966, 1986 y 2002). Contigo clasificó a todos los que pudo jugar. Convertiste a una selección que no era protagonista en campeona de Europa, bicampeona de la Nations League y la llevaste hasta una semifinal mundialista.
No le debes nada a Portugal ni al mundo. Al contrario, el mundo te debe mucho a ti. Eres el atleta más influyente de la historia, el máximo goleador del futbol y, para mí, el mejor futbolista que ha existido.
Gracias por demostrar que la disciplina, la meritocracia, la resiliencia y el trabajo pueden llevar a un ser humano a romper cualquier límite.
Gracias por TODO lo que le diste al futbol y por el legado que dejas dentro y fuera de la cancha.
Hiciste grande un país diminuto.
Ganaste los únicos 3 títulos de su historia.
Eres el máximo goleador de la historia.
No llores porque terminó, sonríe porque sucedió.