No fue una decisión fácil, pero no puedo ser indiferente ante historias como la de Kevin Acosta y tantos pacientes con enfermedades huérfanas que murieron esperando un medicamento que nunca llegó.
No quiero que vuelva a repetirse el dolor de familias como la de Miguel Uribe.
No quiero un presidente que baile sobre sus muertos y robe dinero público en el nombre del progresismo
Esto es un voto castigo por los cuatro años perdidos con Petro en el poder.
A por todo
La constituyente anunciada por el señor Gustavo Petro a final de año y ahora promovida por el candidato Iván Cepeda y por otros sectores que históricamente han detestado la Constitución de 1991, como el Eln y las Farc, es la réplica del modelo que impuso el régimen chavista para desmontar el Estado de derecho y sustituir la democracia en el país vecino. Paradójicamente, todos, incluidos por supuesto Hugo Chávez y Petro, lograron llegar al poder amparados en constituciones y regímenes democráticos que hoy desprecian y que desde esa posición buscaron y buscan acabar.
Fue tan enfático Petro en su compromiso por respetar la Constitución Nacional que incluso reconozco que hasta se tornó sospechoso para muchos. Ahora vemos que todo fue una farsa, un engaño que tuvo su confirmación con la presentación del proyecto de constituyente por el “superministro” Antonio Sanguino. Quedó al descubierto su verdadero propósito: acabar con una Constitución que les estorba, que detestan por constituir el principal obstáculo para imponer su modelo de Estado y de sociedad.
Lo que pretenden está claro, desmontar uno por uno los pilares de nuestra arquitectura constitucional: la democracia, el Estado de derecho y el modelo de funcionamiento de los poderes públicos.
Quieren, además, reconfigurar la propiedad privada, limitar hasta donde sea posible la iniciativa particular y, como es bien sabido, la estatización de cuanta actividad definan como estratégica. Quieren recentralizar recursos y competencias para subordinar alcaldes y gobernadores. Quieren acabar con la independencia del Banco de la República, porque la disciplina monetaria es incompatible con el populismo fiscal que promueven. Quieren acabar con el sistema de pesos y contrapesos, neutralizar a las cortes y a los órganos de control, porque los límites al poder les resultan insoportables. Quieren un Congreso obediente o irrelevante. Quieren, en suma, un Estado gigante, omnipresente y omnipotente, y un gobierno sin freno ni limitación. Un Estado como el que se instaló hace más de dos décadas en Venezuela.
Lo he advertido en columnas anteriores. Este libreto ya lo vimos en Venezuela, impusieron una constituyente para desmantelar la institucionalidad, perseguir a la oposición y perpetuarse en el poder. Allá también se habló de “poder popular”, de “cabildos populares”, de “refundar la democracia”, y el resultado fue la sustitución del Estado de derecho por la arbitrariedad, los abusos, la violencia paraestatal y el colapso económico.
La constituyente de Chávez fue convocada violando la propia Constitución. El Ejecutivo impuso unas bases electorales hechas a su medida que aseguraron su hegemonía política; estableciendo la “doctrina de poder originario ilimitado” que allanaría el camino para el posterior desastre institucional de la constituyente de Maduro. Se creó un órgano supraconstitucional, sin controles ni límites, que anuló la Constitución preexistente, se arrogó funciones legislativas, desplazó al Parlamento legítimamente elegido y sometió al Poder Judicial para rediseñar todo el aparato del Estado al servicio del régimen.
Y ese es exactamente el modelo que pretenden imponer en Colombia. No en vano, el señor Petro, su gobierno y sus aliados promueven la movilización permanente como mecanismo de presión. Desacatan sistemáticamente las decisiones judiciales, deslegitiman a las cortes cuando no fallan a su favor, estigmatizan a la oposición y gobiernan por decreto. Ni qué decir de la complacencia con las estructuras criminales bajo la farsa de la ‘paz total’.
Estamos en un punto de quiebre y nos enfrentamos a un debate decisivo. De un lado, un sector político encabezado por Petro y el candidato Cepeda que quiere sustituir la Constitución para, entre otros objetivos, perpetuarse en el poder. Y del otro, un país que valora las libertades, la separación de poderes y las reglas de juego que nos dimos en el 91. Esta discusión no admite matices: o se defiende la Constitución o se la entrega.
El país merece claridad y a estas alturas, ‘ad portas’ del proceso electoral, es indispensable saber quiénes están de cada lado. El 8 de marzo, al definir la conformación del Congreso de la República, sabremos si una constituyente al estilo venezolano como la que propone el Pacto Histórico contará con las mayorías para ser convocada. Por ello, esta elección es crucial si queremos mantener nuestra Constitución, preservar el modelo de Estado y, sobre todo, nuestra nunca bien valorada democracia.
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Hoy se queman todos los de la FARC. La quemada es tranquila porque todos debieron ser consentidos por súper tucanos y arpías, pero bueno.
Que no vuelvan nunca. Que sean 100 años de Indumil a guerrillos, paracos, cosquilleros y colados de TransMilenio.
Saint Michael the Archangel, defend us in battle. Be our defense against the wickedness and snares of the Devil. May God rebuke him, we humbly pray, and do thou, O Prince of the heavenly hosts, by the power of God, cast into hell Satan, and all the evil spirits, who prowl about the world seeking the ruin of souls. Amen.
Sacerdote le planta cara al narcoterrorista y hereje presidente de Colombia, tras afirmar que Jesucristo “hizo el amor” con María Magdalena y lo presentó como “revolucionario” sin ser “Rey” ni “Cristo”:
“Irrespetuoso, payaso y vulgar”
Estas fueron las palabras de la Magistrada Caldense Fanny González Franco en momentos en que los terroristas del M-19 asaltaban el Palacio de Justicia en 1985.
Quedarán para siempre en la memoria de los colombianos.
✝️🇫🇷 Joven patriota francés:
“¡Los cristianos de Europa debemos despertar! ¿Cuándo comprenderemos que los cristianos estamos en peligro en Europa?”
“Los cristianos están muriendo en Siria, Irak, Egipto, Nigeria, e incluso Líbano, que solía ser un país cristiano. ¡Lo mismo nos sucederá a nosotros!”
Santander se respeta, llegan dos buses desde Norte de Santander con personas que quieren invadir terrenos en Palmas de Socorro y en Confines, la comunidad los sacó chonteados. Lo más preocupante, funcionarios de Mininterior llamando a decir que hay que respetar los derechos humanos, ministro @AABenedetti si no ayudan con la seguridad no pretendan dañar la tranquilidad de Santander, los derechos humanos son para todos.
El peligro para Colombia pasó del timming, Petro es un tipo con proyecto pero en desorden y perezoso, el único que lo hubiese atornillado al poder era Chávez, que le repartía billete a toda la izquierda del continente. En ese momento Uribe fue el que aguantó el huracán.