El amor le ofrece a uno esa incertidumbre, esa inseguridad del hecho de poder pasar de una felicidad absoluta a la desdicha; pero también de poder pasar de la desdicha a la brusca, a la inesperada felicidad.
La lógica se negaba a estar con él para explicarle que no la estaba perdiendo para siempre, que las separaciones fortalecen, que antes había podido vivir solo, que no se moriría por más que se sintiera agonizando.