PETRO: TEORÍA Y PRÁCTICA, POR ANTONIO CABALLERO
(Mayo 19 DE 2028)
Lo malo del candidato presidencial Gustavo Petro no es su programa, que es probablemente el más atractivo –o el que a mí más me atrae– aunque no el más serio: es un programa para cuarenta años de gobierno, y lo único que han tenido de bueno los gobiernos en Colombia es que por lo general han durado poco tiempo. Los más largos –el de Santos, el de Uribe, o el de Núñez por interpuestas personas en el siglo XIX– han sido más dañinos. Lo que no me gusta
de Petro es su manera de ser. Petro es Petro. Y eso es lo malo que tiene Petro, un político megalómano que de sí mismo habla en una admirativa y mayestática tercera persona.
Lo malo de Petro no es su teoría: sino su práctica. La que le conocimos en sus años de alcalde de Bogotá, de ineptitud y de rencor, de caprichos despóticos y de autosatisfacción desmesurada. Su arrogancia, su prepotencia. Su personalidad paranoica de caudillo providencial, mesiánico, señalado por el Destino para salvar no solo al pueblo de Colombia de sus corruptas clases dominantes sino al planeta Tierra de su destrucción y a la especie humana de su extinción. Sus iniciativas de gobierno, que no eran populistas, como dicen, sino simplemente demagógicas: el arbitrario cierre de la plaza de toros bajo pretextos caricaturescos de “lucha de estratos” entre ricos y pobres; la compra de los inservibles camiones de basuras de segunda mano sin licitación ni consulta. Casi no lo conozco personalmente, pese a haber tenido durante tres años bajo su alcaldía un programa de televisión en Canal Capital; pero sé de su incapacidad para tener o conservar amigos: lo han denunciado como tramposo y desleal sus compañeros del M-19 (Antonio Navarro, Daniel García Peña), y los del Polo Democrático (Carlos Gaviria, Jorge Robledo, Clara López), que se sintieron todos engañados por él en su voraz ambición personalista. Reclamándose del pueblo, por supuesto, como es lo propio de los demagogos.
Fue, eso sí, un gran parlamentario, que hizo en el Senado magníficos debates de denuncia y de control político. Sabe hablar. Por eso es también el más hábil y el mejor de los candidatos en los debates televisados, tanto en las respuestas como en las propuestas. Pero es que encarnadas en su persona no creo en esas propuestas: no me parece que Gustavo Petro sea una buena persona, sincera y franca. Más bien lo veo como una mala persona, aunque se haya engalanado –de raponazo– con el indecente autoelogio de proclamar que sus candidatos al Congreso representan “la decencia”. No le creo ni “el amor” de que tanto habla. Ni “el saber” que pretende transmitir. Ni “la humanidad” que campea en los nombres de sus campañas. Todo eso me parece ficticio e impostado. Petro no inspira confianza.
Lo hizo mártir el procurador Ordóñez al destituirlo arbitrariamente de la alcaldía: un fanático a cuya elección por el Congreso él mismo había contribuido persuadiendo a sus colegas del Polo de que votar por tan conspicuo representante de la extrema derecha demostraba que el Polo no era de izquierda. Y en su caso personal es cierto que no lo era: aunque se pretenda de izquierda, Petro tiene un temperamento autoritario, inocultablemente de derechas, inspirado en el “cesarismo democrático” que inventó un intelectual lagarto en Venezuela para justificar la larga tiranía de Juan Vicente Gómez, y que copiaron luego Hugo Chávez y Nicolás Maduro, en nombre, por supuesto, del pueblo. Y así lo confirma su anunciada convocatoria de una Asamblea Constituyente si gana las elecciones. Como las que han convocado todos los aspirantes a dictadores que ha tenido Colombia: Bolívar, Mosquera, Núñez, Reyes, Gómez, Rojas. Porque Petro gusta de equipararse con los mártires: en sus discursos del balcón de la alcaldía se comparaba con Sucre, Uribe Uribe, Jorge Eliécer Gaitán; y ahora clama en las plazas: “Todo candidato que no es de la clase política tradicional ha sido asesinado. No hay excepciones”. Pero se parece más a su tocayo el general Gustavo Rojas Pinilla, golpista dictador y jefe de la Anapo, de cuya pintoresca y demagógica “dialéctica de la yuca” copia su propia “dialéctica del aguacate”.
Me sucede a mí con Petro lo mismo que le pasaba hace un siglo largo a don Miguel Antonio Caro, que lo resumía así: “De los liberales me apartan las ideas. Y de los conservadores las personas”.
Me encontré este video de cuando el profe @sergio_fajardo gano el premio a mejor alcalde , hace como 20 años, uno lo escucha y se da cuenta que el profe simboliza el valor de la #coherencia , tan importante para #ElCaminoMedio
https://t.co/gFqJjAU59L
@dignidad_col
Una campaña liderada por Roy, Benedetti y Roa con socios locales como Quintero, Julian Bedoya y Carlos A Trujillo (solo por mencionar Antioquia…¿qué podría salir mal? ¡Qué topes ni restricciones ni que ocho cuartos!
Sabían lo que hacían. Sabían con quién trabajaban. Ahí está.
Digan lo que digan, @sergio_fajardo es de los muy pocos políticos colombianos que ha demostrado su decencia, integridad, coherencia, transparencia y habilidad ejecutiva, características muy raras en la política del país.
El 26 está cerca y el país tiene una nueva oportunidad.
Mi querido profe @sergio_fajardo , tenía tanta razon...creo que ahora mas que nunca estoy convencido, que necesitamos crear una opcion para el pais. Veamos como hacemos que nuestro #CompromisoXColombia se mueva en @dignidad_col
#ElCaminoMedio
El senador Iván Cepeda dice que el Gobierno no ha sido perseverante en lograr un acuerdo nacional: “¿Para qué nos pusimos entonces el nombre de Pacto Histórico si no es para eso?”
Adicionalmente asegura que no está de acuerdo con la idea de una asamblea constituyente #EnDesarrollo
Escuchando y dialogando con muchos de ustedes hoy en la marcha.
Una misma preocupación ¿cómo salimos de esto? Mi respuesta: buscando consensos, sin estigmatizar y alejándonos de los extremos.
La ley estatutaria de la educación es el paso natural y necesario en las leyes que definen la educación en Colombia. Los retos fundamentales son los que vienen: la asignación de los recursos para implementar las leyes y el más importante y difícil de todos, que es el derecho fundamental de una educación de CALIDAD. Sin esto, los avances serán mínimos.
Esta semana en la Vuelta al País Vasco Vingegaard, Remco, Rogliç y Landa se cayeron y terminaron en el hospital. Hablé con @Eganbernal y le pregunté por el miedo que se siente cuando se baja a " tumba abierta". Esto me dijo 👇🏼
Las repetidas ofensas del presidente Milei contra el presidente Petro son vergonzosas, irresponsables y dañinas. Inaceptables. La decencia siempre es la mejor forma de tratarnos. Las relaciones entre paises no pueden ser como peleas de calle.