A Antonio Nariño casi siempre se le recuerda por traducir los Derechos del Hombre, por La Bagatela o por sus años de prisión. Mucho menos se habla del Nariño que, con más de cuarenta años, decidió ponerse al frente de un ejército y conducir personalmente una de las campañas más difíciles de la Independencia.
Uno de los episodios más extraordinarios ocurrió en 1814, en el cañón del río Juanambú, durante su marcha hacia Pasto.
El escenario era formidable. El Juanambú corría encajonado entre montañas abruptas, con una corriente violenta y pasos extremadamente difíciles. Del otro lado, las fuerzas realistas de Melchor de Aymerich habían preparado posiciones defensivas para impedir el avance republicano. Una fuente histórica recuerda que alrededor de 1.300 hombres defendían aquellos desfiladeros.
Nariño llegó allí después de una campaña que ya había producido dos importantes victorias: Alto Palacé, el 30 de diciembre de 1813, y Calibío, el 15 de enero de 1814, donde había derrotado sucesivamente a las fuerzas realistas de Juan Sámano.
Pero el Juanambú era otra cosa.
Durante días, los republicanos buscaron la manera de atravesarlo mientras los realistas dominaban las alturas. Finalmente, una columna de unos 600 hombres realizó un movimiento envolvente: cruzó por otro paso y apareció a espaldas de las posiciones enemigas. Amenazados con quedar atrapados, los realistas abandonaron sus fortificaciones.
Nariño había forzado el paso del Juanambú.
Y siguió hacia Pasto.
El 9 de mayo de 1814, en Tacines, volvió a encontrarse con Aymerich. Los realistas ocupaban una posición elevada desde la cual podían castigar a las columnas republicanas. Aun así, los hombres de Nariño consiguieron tomar la posición y obligarlos a retirarse.
Al día siguiente, Nariño estaba prácticamente a las puertas de Pasto.
Y aquí comienza quizá la escena más cinematográfica de toda su vida.
Después de las victorias acumuladas durante la campaña, los republicanos creyeron que finalmente entrarían en la ciudad. Según el relato transmitido por José María Espinosa —el joven abanderado que acompañó personalmente a Nariño—, el general animó a sus soldados diciendo:
“Muchachos, a comer pan fresco a Pasto, que lo hay muy bueno.”
No habría pan fresco.
Cuando avanzaron hacia la ciudad, comenzaron a recibir fuego desde barrancas, caminos y trigales. Habitantes de Pasto se movilizaron para defenderla y el combate se convirtió en una lucha confusa en las inmediaciones urbanas.
Entonces ocurrió el desastre.
Nariño cayó de su caballo.
Sus soldados creyeron que había muerto.
Sin su comandante y en medio de la confusión, comenzaron a retirarse hacia Popayán. Pero Nariño estaba vivo. Cuando comprendió lo ocurrido, trató de hacer regresar al ejército. Envió a su propio hijo, a varios oficiales y a su abanderado para alcanzar a las tropas y ordenarles volver.
No lo consiguió.
El hombre que había atravesado el Juanambú, derrotado a Sámano y vencido a Aymerich en Tacines quedó prácticamente aislado en territorio enemigo.
Días después fue capturado.
Comenzaría entonces otro extraordinario capítulo de su vida: Pasto → Quito → Guayaquil → Lima → Cádiz, nuevamente como prisionero de la monarquía española. No recuperaría la libertad hasta 1820.
Por eso Antonio Nariño fue mucho más que el hombre que imprimió los Derechos del Hombre.
También fue el general que atravesó montañas y desfiladeros, venció en Palacé, Calibío, Juanambú y Tacines, llegó hasta las puertas de Pasto y terminó prisionero después de una de las campañas más audaces y trágicas de la primera Independencia.
Mis sueños sísmicos para Colombia.
1. Que todas las ciudades tengan una red acelerográfica permanente y funcionando.
2. Que la microzonificación (si la tienen) sea usada y contemplada en los POT. De nada sirve tener una microzonificación si igual se pueden construir +
Al paso que vamos, en Cali y el Valle hay que hacer rogativas al Señor de los Milagros para que cesen los intensos movimientos sísmicos que hemos vivido desde el terremoto !
Tener un bebé en 1990:
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Tener un bebé en 2026 ↓↓
Eso que hoy llamamos “Imperio español” rara vez se entendió a sí mismo con ese nombre.
Durante buena parte de la Edad Moderna, la expresión más precisa es Monarquía Hispánica: una estructura compuesta por múltiples reinos, territorios, leyes e instituciones unidos bajo un mismo monarca.
España no gobernaba un territorio uniforme. Gobernaba una monarquía de reinos.
Resumen de la semana: A una semana de su posesión, el Sr Presidente de la República @AbelardoPTE , 10 de 10 atendiendo las poblaciones devastadas por el terremoto y tomando todas las medidas legales y constitucionales con que cuenta a la mano ! @DELAESPRIELLAE