Pasarán los años y seguirá siendo el mejor audio de la historia. La elección de las palabras, las pausas, el tono, etc. Un auténtico placer auditivo. Goat.
Nunca he tenido un pueblo. Mis amigos llegaban los lunes y te contaban todo lo que habían hecho en el pueblo mientras yo recordaba el anodino fin de semana que había vivido y me enfadaba con mis padres por no proporcionarme un pueblo. Me daba envidia todo aquello porque las historias que narraban mis amigos me hacían viajar a un lugar especial, extraordinario, en el que suceden cosas inimaginables que nunca pasaban en la ciudad: uno siempre ligaba, el otro montaba en una moto que su padre le dejaba para ir de pueblo en pueblo como si el riesgo no existiera y el de más allá se juntaba con amigos que lo mismo eran más amigos que nosotros y eso podía hacer peligrar el ecosistema de la amistad.
Lo más cerca que estuve de tener un pueblo fue cuando mis padres me dejaron en casa de una amiga de la familia una semana. Recuerdo vagamente aquellos días. Y dentro de esos vaivenes de la memoria me viene el aroma de una felicidad infantil, inocente, sin pretensiones. El pueblo es la infancia, las historias por contar, inventadas o reales, pero que adornan los lunes. El pueblo es la calma, el azul del cielo más intenso y los bares sin nombre porque el bar se conoce por el dueño y la imagen de la Coca Cola. El pueblo son las sillas preparadas en las puertas de las casas para la tertulia de la tarde, esa que arranca cuando el Sol descansa, las sombras se ponen sus mejores galas y la suave brisa deja un poso agradable. Los Podcasts se inventaron en un pueblo de Castilla a las 21:00 de un día cualquiera. El pueblo es la puerta abierta y las zapatillas de andar por casa para ir a comprar a una tienda en la que se vende de todo. El pueblo es olor a pan, paseos hacia ninguna parte y la desaparición del tiempo.
Mis padres nunca heredaron una casa en un pueblo y tampoco han tenido dinero para comprar una y que yo pudiera contar los lunes las cosas que pasaban y, sobre todo, las que no. Sin embargo, siempre han sido de los pueblos, de sus verbenas, de sus campos infinitos, de las terrazas y el silencio. Quizá por eso, mis padres decidieron convertir nuestra infancia en un viaje larguísimo por la España rural, esa de la que se habla mucho y se conoce poco. Pueblos de Extremadura, de Asturias, de Castilla, de Galicia. Pueblos pequeños, más grandes, con historias, tatuajes en las paredes de las casas, relatos inacabados, ancianos que siguen siendo niños y mucha calma. El pueblo es la infancia y yo la mía la viví en la ciudad, pero siempre viajando a esos lugares para, al menos, entender lo que contaban mis amigos los lunes.
@j_giner Y si fueras gorda como yo te dirían que vas a morir y que eres una irresponsable por mostrar eso en público! Cuanto caos crea la tarta de chocolate! Jajaa
Cuando queráis abrimos el melón de que esta España es el mejor equipo de la historia. Pero esta eh. Esta coge a la propia España 2010 y la pone a bailar. Jamás le devolveremos a Luis Aragonés lo que nos dio.